Morosidad: la deuda de las familias llegó al 11,5% y el BCRA descartó un «rescate»
La morosidad en los créditos del sector privado registró un leve aumento en marzo, alcanzando el 7% del total, 0,3 puntos porcentuales por encima del mes anterior. Este incremento se sintió con mayor fuerza en los hogares, cuya tasa de irregularidad trepó al 11,5%, mientras que las empresas vieron crecer sus atrasos al 3,1%. Los datos se desprenden del Informe sobre Bancos publicado este viernes por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Según la autoridad monetaria, la suba es parte de una “dinámica generalizada” de la economía. Pese a ello, el Gobierno nacional mantiene su postura de no intervenir con medidas de “rescate” para las familias endeudadas, confiando en que “lo peor ya pasó” en la situación económica general.
El impacto en los hogares y la postura del BCRA
El informe del BCRA detalla que el crecimiento de la morosidad en los hogares, que representan el 20,7% de los activos de las entidades financieras, se debe principalmente al comportamiento de los préstamos personales. En contraste, los atrasos en las tarjetas de crédito se estabilizaron en torno al 11,7%, y la tasa de irregularidad en los créditos hipotecarios se mantiene baja, en apenas 1,4%.
Esta semana, en una conferencia de prensa, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning, fueron explícitos al ser consultados sobre el salto de la morosidad, tanto en bancos como en billeteras virtuales. Ambos aclararon que el organismo no tiene previsto intervenir con ninguna forma de “rescate” para los deudores particulares.
Bausili aclaró que no van a usar recursos del Estado para solucionar la situación de deudores particulares; mientras destacó que los bancos argentinos tienen márgenes de capital para absorber esas pérdidas en sus balances sin afectar el equilibrio del sistema financiero.
Previamente, Bausili había señalado que el aumento de la mora también se vincula con un período en el que:
los bancos tuvieron que reconstruir sus sistemas de scoring y hubo una primera ola de créditos que se otorgó a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero. Cuando volvió el crédito, apareció la mora.
El funcionario también hizo referencia al rol de los tomadores de crédito y al cambio en el escenario inflacionario. “Para el deudor, la inflación se ocupaba de las últimas cuotas del crédito en pesos. Ya no más”, expresó Bausili, aludiendo a que la desaceleración de la inflación diluye el efecto de “licuación” sobre las deudas, un fenómeno que estuvo presente en años anteriores.
El diálogo con los bancos
Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a la suba de la morosidad en el sistema financiero. Aseguró que el Gobierno mantuvo conversaciones con las entidades bancarias para que ofrezcan condiciones más accesibles a los clientes que enfrentan dificultades para afrontar el pago de sus deudas. Esta gestión busca mitigar el impacto en los deudores sin recurrir a un rescate con fondos públicos.

