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Belgrano vs. River: qué fue de la vida de los héroes del ascenso que mandó al Millonario al descenso

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El domingo, River y Belgrano se enfrentarán en el estadio Mario Alberto Kempes en una final que reaviva la memoria de un encuentro histórico: la Promoción de junio de 2011. Aquella serie, que culminó con el ascenso del equipo cordobés y el primer descenso del Millonario a la B Nacional, marcó un antes y un después en la historia de ambos clubes. En la previa de esta nueva definición, tres nombres clave de aquella gesta resuenan con fuerza: Ricardo Zielinski, quien vuelve a ser el entrenador de Belgrano; Juan Carlos Olave, ahora ayudante de campo; y Franco Vázquez, el único futbolista de aquel plantel que sigue en actividad y forma parte del equipo actual.

La tarde del 26 de junio de 2011 quedó grabada en la memoria del fútbol argentino. Belgrano formó en la vuelta con Olave en el arco; Gastón Turus, Claudio Pérez, Luciano Lollo y Cristian Tavio en defensa; César Mansanelli, Guillermo Farré, Ribair Rodríguez y Juan Maldonado en el mediocampo; y Franco Vázquez junto a César Pereyra en la delantera. El 1-1 en el Monumental, tras el 2-0 en Córdoba, selló una serie que cambió para siempre la historia moderna del club de Alberdi. Olave fue una de las grandes figuras, con su atajada del penal de Mariano Pavone en el segundo tiempo, una imagen que se transformó en imborrable.

En aquel momento nosotros buscábamos el ascenso y River mantener la categoría. Hoy es otra realidad. Nosotros vamos en busca de que Belgrano pueda coronar.

Así lo expresó Juan Carlos Olave, exarquero de 50 años y jugador con más partidos en la historia del Pirata (309 encuentros), quien hoy acompaña a Zielinski en el cuerpo técnico. De esta manera, el actual ayudante de campo busca bajar el peso de la comparación con aquel momento.

Los protagonistas de la gesta de 2011 y sus vidas actuales

El otro nexo directo con aquella Promoción es Franco “el Mudo” Vázquez. Con 22 años en 2011, era una de las apariciones más atractivas del equipo. Zurdo, elegante y desequilibrante, hizo una destacada carrera en Europa, con pasos por Palermo, Sevilla, Rayo Vallecano, Parma y Cremonese. Este año regresó a Belgrano, ya con 37 años, y tendrá la posibilidad de jugar otra definición ante River, siendo el único futbolista que une las dos escenas desde el campo de juego.

Ricardo Zielinski completa el triángulo simbólico. El entrenador que condujo la gesta de 2011 regresó al club y se encuentra nuevamente con River en un partido decisivo. Si entonces el objetivo era alcanzar la Primera División, ahora la meta es conquistar la primera estrella de Belgrano en la máxima categoría. El Ruso tiene un historial parejo ante el equipo de Núñez, con cuatro triunfos, cuatro derrotas y dos empates, con sus distintos equipos.

Entre los titulares de aquella tarde, Gastón Turus ocupa un lugar especial. Capitán del equipo, disputó 16 temporadas consecutivas en Belgrano y fue parte de dos ascensos a Primera (2006 y 2011). Después de su retiro, se vinculó con la política en Colonia Caroya, su ciudad natal, donde fue concejal.

Claudio “Chiqui” Pérez, defensor central y luego jugador de Boca, hoy dirige a Deportivo Colón de Colonia Caroya. En la previa de la final, habló de la conmoción que atraviesa Córdoba: “Es una locura lo que se está viviendo”, y remarcó el valor de la experiencia: “Los jugadores grandes te ganan campeonatos”.

Luciano Lollo es otro de los que sigue en actividad. El defensor, que después pasó por River entre 2016 y 2019 (donde ganó siete títulos, incluida la Copa Libertadores 2018), actualmente está libre a los 39 años, con último paso por Newell’s. Su recorrido lo ubica como uno de los pocos futbolistas de aquella serie que vistieron las dos camisetas.

El lateral izquierdo Cristian Tavio encontró su camino como entrenador. Hoy, con 46 años, dirige a Social Atlético Televisión. Su historia personal es singular: antes de consolidarse en el fútbol, fue remisero y reconstruyó su carrera desde el ascenso. Sobre 2011 dejó una frase que explica el tamaño de aquella marca:

Todo pasa y se olvida. Esto no se olvida nunca más.

El autor del primer gol de la serie en Alberdi, César Mansanelli, está dedicado a la gestión deportiva. Trabaja como subsecretario de Deportes en la Municipalidad de Malvinas Argentinas y encabeza un proyecto de fútbol infantil. “Todo lo que fui como jugador se lo debo a Belgrano. Fue lo más lindo que me pasó”, dijo tiempo atrás.

Guillermo Farré fue el héroe del Monumental aquella tarde al marcar el 1-1 que selló el ascenso. Después volvió al club como entrenador, logrando subirlo a Primera División en 2022 y dirigiéndolo hasta marzo de 2024. También tuvo pasos por Sporting Cristal, Aldosivi y actualmente es DT de Palestino de Chile. Recientemente presentó su libro, Mi propio camino, en la sede de Belgrano.

El uruguayo Ribair Rodríguez, volante de gran despliegue, siguió su carrera en Boca y se retiró en Danubio. Tras dejar la actividad, se capacitó en construcción en seco y tuvo una experiencia como ayudante de campo en Nacional de Montevideo. “Siempre me gustó el mundo de la construcción, desde chico”, contó sobre su cambio de rumbo profesional.

Una de las historias más curiosas es la de Juan Maldonado. Exmediocampista de Belgrano, vive ligado a la formación: tiene su propia Academia Maldonado y trabaja como coach en River. Su hijo Sami, nacido en 2014, juega en las infantiles del Millonario y es nieto de Bernd Schuster, leyenda alemana. Maldonado, titular en los dos partidos de la Promoción, resumió aquella serie desde su identidad celeste: “Lo viví como hincha de Belgrano”. Años más tarde, el fútbol le propondría otra paradoja: terminó ligado a River, no solo como formador y coach, sino que además continuó su carrera jugando en Club Atlético River Plate de La Falda, un club cordobés que replica el escudo del gigante de Núñez.

Por su parte, César “Picante” Pereyra, autor del segundo gol en la ida, continuó durante años en distintas categorías y en el último tiempo estuvo en San Lorenzo de la liga esperancina. Actualmente, trabaja como ayudante en las divisiones inferiores de Unión. Para Pereyra, esa serie tuvo un sabor especial:

Esa tarde festejé el doble: por lograr el objetivo con Belgrano y por mandar al descenso a River como hincha de Boca. Fue la tarde perfecta.

El delantero todavía conserva como un tesoro todo lo que usó en aquella promoción, “porque es como un trofeo de guerra”, explicó sobre una historia que, según sus propias palabras, “va a perdurar por siempre”.

Aquel plantel tuvo otros protagonistas que siguieron caminos muy distintos. César Rigamonti, suplente de Olave, todavía continúa en actividad: a los 39 años es arquero de Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Mariano Campodónico, delantero de extensa trayectoria, dejó el fútbol y empezó su carrera como DT, dirigiendo a San Martín de Tucumán el año pasado. Asimismo, otro que integró aquel banco fue Marco Lazaga, atacante paraguayo que también se retiró.

Pier Barrios, surgido de Belgrano, sigue jugando a los 35 años y actualmente integra el plantel de Colón. Mauricio Casierra, lateral colombiano que estuvo en el banco en el Monumental, ya se retiró. Su historia siempre tuvo un costado singular: es el quinto de 28 hermanos y eligió usar el número 28 como homenaje familiar. Antes de llegar a Belgrano, había ganado la Copa Libertadores con Once Caldas en 2004.

Entre quienes ingresaron en la revancha aparece Lucas Parodi, uno de los juveniles más recordados de la etapa de Zielinski. Después de alejarse un tiempo del fútbol y atravesar un período difícil, reconstruyó su carrera desde el ascenso y actualmente juega en Alvear FBC, en La Pampa, con 35 años. “Me choqué contra una pared. Si no estaba fuerte de la cabeza, podría haber hecho una locura”, contó alguna vez sobre aquellos años posteriores a su salida de Belgrano.

El otro cambio de aquella tarde fue Martín Andrizzi. El exvolante, héroe de Arsenal en la Copa Sudamericana 2007, trabaja hoy en las divisiones inferiores de Boca junto con Antonio Barijho. Belgrano fue una de las últimas estaciones de una carrera extensa.

A casi 15 años, aquella formación sigue repartida entre bancos de suplentes, proyectos formativos, cargos públicos, ligas regionales y nuevas vidas lejos del centro de la escena. Pero el domingo, cuando Belgrano vuelva a cruzarse con River en una final, esta vez por un título, la memoria volverá a reunirlos.

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