Polémica arbitral: el laberinto de las manos en el fútbol y la confusión de las reglas
La reciente polémica en el partido entre Boca Juniors y Cruzeiro por la Copa Libertadores puso nuevamente en el centro del debate la interpretación de las reglas sobre las manos en el fútbol. Tras un encuentro cargado de reclamos arbitrales por una mano sancionada y otra no, tanto los protagonistas como los aficionados expresan una creciente dificultad para comprender los criterios que aplican los árbitros.
En el fútbol argentino, es habitual observar reclamos masivos por parte de jugadores y cuerpos técnicos ante cada situación dudosa. La noción de que “todas las manos son cobrables” se instaló, ignorando la necesidad de interpretar el contacto del balón con el brazo. Esta situación se agrava con los constantes cambios en la reglamentación, que introducen conceptos como “posición antinatural” o “ampliación de espacio”, pero sin lograr la claridad necesaria para su aplicación.
La subjetividad de la “posición antinatural”
Históricamente, la intención fue el primer factor a evaluar en una mano. Sin embargo, la astucia de algunos jugadores para simular involuntariedad llevó a la creación de nuevas directrices. La regla define como “antinatural” la mano que “no es consecuencia del movimiento de su cuerpo en esa acción concreta o no se puede justificar por dicho movimiento”. El problema radica en la subjetividad: ¿a qué distancia del cuerpo un brazo deja de estar en posición natural? La inercia del movimiento obliga a usar los brazos para el equilibrio, lo que hace “antinatural” correr con los brazos pegados al cuerpo o, como muchos defensores hacen para evitar sanciones, con las manos detrás de la espalda.
En el encuentro entre Boca y Cruzeiro, el VAR a cargo de Ángel Arteaga generó controversia al convocar al árbitro Jesús Valenzuela para revisar una supuesta mano de Kaiki, jugador de Cruzeiro, en la jugada que derivó en el gol. En contraste, la mano reclamada por Boca a Lucas Romero no fue sancionada, ya que el jugador se encontraba en una posición convencional y la pelota buscó su brazo. Asimismo, en el gol anulado a Miguel Merentiel, si el balón impactó en el brazo de Milton Delgado, pudo deberse a la posición de su cuerpo al intentar cabecear, no pareciendo una mano deliberada ni de inmediatez.
Cambios de reglas: del gol con la mano a la inmediatez
La evolución de las reglas sobre las manos ha sido notable en los últimos años. Un punto de inflexión fue la final de la Champions League de 2015 entre Barcelona y Juventus, donde un gol de Neymar con la mano fue inicialmente convalidado y luego anulado. Esta decisión, que se adelantó a la legislación, sentó las bases para un cambio fundamental: se prohibió convertir un gol con la mano, fuera intencional o no, dado que “el fútbol se juega con los pies”.
A esta modificación se le agregó el concepto de “inmediatez”, que sancionaba no solo la mano que convertía el gol, sino también aquella que lo propiciaba en una “distancia muy corta” o con “pocos pases”. Sin embargo, la falta de una definición precisa sobre la distancia o la cantidad de pases volvió a generar subjetividad.
La International Board buscó una solución tras otra polémica en el Mundial de Clubes de 2021, donde Bayern Múnich le ganó a Tigres de México con un gol de Benjamin Pavard que rebotó en la muñeca de Robert Lewandowski. Los árbitros no pudieron determinar si hubo contacto con la mano. Al mes siguiente, la International Board aclaró que “no todos los contactos del balón con la mano o con el brazo constituyen infracción” y estableció que “se deja de considerar infracción la acción en la que se toque el balón con la mano o el brazo de manera accidental y, acto seguido, un compañero de equipo marque gol o disponga de una ocasión para ello”.
Confusión persistente y recomendaciones a árbitros
La confusión se extiende incluso a los propios árbitros. En los seminarios previos a la Copa del Mundo, si bien se les proporcionan directrices sobre juego brusco grave y tiempo neto de juego, las recomendaciones sobre las manos suelen ser ambiguas. Se les pide no convalidar goles con la mano, sean directas o no, y tampoco permitir que se evite un gol con una mano casual, incluso si no están explícitamente reglamentadas. Esta falta de homogeneidad en los criterios es un problema recurrente.
A semanas de un Mundial, la expectativa es que estas jugadas no definan partidos, aunque ya ha sucedido, como en un encuentro de cuartos de final entre Alemania y España, donde la UEFA reconoció que debió cobrarse penal a Alemania por una mano de Marc Cucurella. La complejidad de las reglas y su interpretación en el deporte más universal sigue siendo un desafío, generando la sensación de que el conocimiento del reglamento no es tan natural como se cree.

