Caso Cuadernos: el portero del edificio de Cristina Kirchner se desdijo sobre los bolsos con dinero
Un giro inesperado se produjo en el Caso Cuadernos durante la declaración testimonial de Julio César Silva, el portero del edificio donde reside Cristina Kirchner en Recoleta. Silva, quien trabaja en el inmueble desde 1989, se presentó ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) y se desdijo de su testimonio original de 2018, en el que había asegurado ver a Daniel Muñoz, ex secretario de Néstor Kirchner, con “bolsos y valijas casi semanalmente”.
En esta nueva comparecencia, Silva manifestó: “Cometí un delito, firmé eso sin leerlo”, en referencia a su declaración previa. Minutos después, matizó sus dichos y afirmó que al ex secretario solo “lo vi una o dos veces con bolsos”. Esta rectificación contrasta fuertemente con la acusación que sostiene que en el departamento de Uruguay 1306 se realizaron 87 entregas por un total de 69.722.600 dólares, según la resolución del entonces juez Claudio Bonadio.
El testimonio anterior y la retractación
En 2018, en el marco de la investigación inicial del Caso Cuadernos, Silva había declarado ante el juez federal Claudio Bonadio. En aquel momento, su testimonio indicaba que Muñoz “venía al quinto piso desde que Néstor Kirchner fue presidente” y que “entre 2007 y 2010 Muñóz venía con personas y he visto movimientos de bolsos y valijas semanal”. Al ser confrontado con una copia de esa declaración durante la audiencia actual, Silva interrumpió al magistrado y explicó: “Si me permite, quiero decir que yo cometí un delito y acepto que lo firmé, porque no estaba de acuerdo, firmé sin leer”.
El portero relató que, en su declaración anterior, “me repitieron un montón de veces, y volvían para atrás y yo no me sentí bien, cómodo”. Ante la fiscal general Fabiana León, reiteró que vio a Daniel Muñoz con bolsos “en una oportunidad, o dos”, pero negó haberlo visto “con personas y cantidad de bolsos”. Además, especificó que Muñoz “siempre andaba con un portafolio y a veces con un bolsito de mano”.
Detalles de la relación con los Kirchner y el allanamiento
Silva detalló su relación con Néstor y Cristina Kirchner, indicando que, hasta mayo de 2003, era la habitual con cualquier propietario. Tras la mudanza a la Quinta de Olivos, afirmó que “ni Cristina ni Néstor Kirchner volvieron más, tampoco Máximo ni Florencia”. Sin embargo, sí continuó viendo a Daniel Muñoz, quien solía ir al departamento. En ese contexto, el portero reveló que le entregaba a Muñoz una caja “con cartas y pedidos que llegaban para el matrimonio Kirchner” y que, en una ocasión, le solicitó ayuda para conseguir trabajo para sus dos hijas.
Según Silva, Muñoz les consiguió empleo y sus hijas trabajaron en “dos ministerios durante doce años, hasta que llegó el presidente Mauricio Macri”. Durante su declaración, el portero también rememoró con exactitud el día del allanamiento al departamento de Uruguay y Juncal, ordenado por el juez Bonadio. “Nunca se me va a olvidar”, afirmó. Contó que estuvo once horas y media en el allanamiento y que escuchó cuando el juez llamó al comisario a cargo del operativo, indicándole que “se van a quedar hasta mañana hasta que encuentren algo”, a pesar de que a las 18 horas el comisario había informado que no se había encontrado nada.
El juez Fernando Canero, integrante del Tribunal, inquirió sobre cómo Silva pudo escuchar la conversación telefónica. El portero aseguró que “se escuchaba clarito” y que el propio comisario atendió la llamada diciendo “Señor Bonadio”, lo que le permitió identificar al interlocutor. Al repreguntársele cómo escuchó lo que dijo la persona del otro lado del teléfono, Silva repitió que “se escuchó clarito porque gritaba”.
“Fui a dar testimonial porque habían allanado, estuve en ese allanamiento once horas y media, y no me voy a olvidar jamás que el juez llamó al Comisario a cargo del operativo y le dijo se van a quedar hasta mañana hasta que encuentren algo”

