Sociedad

Borges recupera la voz: una muestra inédita revela su lado más íntimo

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El Borges más íntimo, el que dormía en un cuarto pequeño y austero, o el escritor de letra minúscula y dibujos en sus manuscritos, son algunas de las facetas que el público podrá descubrir desde esta tarde en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta. La muestra Borges. Ecos de un nombre, curada por Maximiliano Tomas, director de la institución, junto a Rodrigo Alonso y Daniel Fischer, promete un recorrido sin precedentes por la vida y obra del gran autor nacional.

En el año en que se cumplen cuatro décadas de su fallecimiento (el 14 de junio de 1986, en Ginebra), Borges recupera la voz en un impactante holograma creado con herramientas de inteligencia artificial y fragmentos de sus propias entrevistas. Esta pieza, tan realista como conmovedora, se erige como el “corazón” de una exhibición desarrollada en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

El cuarto de Borges: un viaje a su austeridad

El gran atractivo de la propuesta, y que sin dudas será un punto de encuentro para fotografías, es la recreación del cuarto de Borges en el departamento de la calle Maipú al 900, cerca de Plaza San Martín, donde vivió gran parte de su vida. La muestra exhibe por primera vez los muebles originales: un catre de una plaza, una mesita de luz y un mueble de madera con escritorio y biblioteca, trasladados desde la sede de la Fundación Borges.

Este espacio evoca la descripción que Mario Vargas Llosa hizo en una entrevista en 1981, que le valió la antipatía de Borges. El escritor peruano detalló un piso modesto, despojado de libros propios, con muebles raídos y rastros de humedad. “Me tocó conocer su piso, que era muy modesto, extraordinariamente sencillo y despojado de libros. No tenía un solo libro suyo. Tenía muy pocos libros, pero muy seleccionados”, escribió entonces Vargas Llosa, a lo que Borges, con su habitual ironía, comentó haber recibido la visita de “un peruano que seguramente debía trabajar en una inmobiliaria”.

“Por un lado, la idea fue darle un valor simbólico a los objetos personales que nunca se mostraron. Es decir, que había una cuestión de novedad. Pero, también, una intención de desmitificar la idea del Borges burgués. Era un hombre muy modesto que durmió casi toda su vida en un catre de una plaza y que daba conferencias para ganar dinero. Cuando ves sus corbatas, sus bastones, su cama, sus zapatos, te das cuenta que, como decía Vargas Llosa, tenía una vida casi monacal”, explicó Maximiliano Tomas durante una visita exclusiva.

Más allá del pedestal: holograma y manuscritos inéditos

La muestra busca desmitificar la figura de Borges, presentándolo de una manera más terrenal. Esto se materializa en una proyección animada en forma de holograma, ubicada en el centro de una instalación site specific del artista Pablo Lehman. La figura en 3D del autor de “Ficciones” sorprende al público al escuchar su voz real y apreciar los movimientos recreados con inteligencia artificial.

“Algo que me obsesionaba al pensar la muestra –explicó Tomas– es que muy probablemente para más de la mitad de la gente que venga al Recoleta, ésta será su primera aproximación a Borges. La idea del holograma es generar ese primer acercamiento”. Los curadores se propusieron mostrar al escritor de “forma realista”, recreando escenas como su caminata nocturna por el sur de Buenos Aires o recitando un poema con su voz original.

Entre los tesoros nunca antes exhibidos se destaca el manuscrito de “Las ruinas circulares”, escrito en 1940. Este documento revela la letra minúscula de Borges, sus obsesivas correcciones, tachaduras y hasta sus propios dibujos, ofreciendo una visión única de su proceso creativo durante sus años como Auxiliar Primero en la Biblioteca Municipal Miguel Cané.

La instalación de Lehman, una estructura de más de cinco metros de altura realizada con 200 metros de tela calada con frases de cuentos y poemas, funciona como un laberinto que guía al visitante por los diferentes núcleos temáticos: desde el Borges público (en los medios, libros y memes) hasta el más íntimo (amor, amistad, religión, lector, poeta). También se explora su vínculo con Buenos Aires a través de un mapa con los puntos de la ciudad que aparecen en sus textos y que fueron parte de su vida, predominantemente en el sur porteño.

La exhibición incluye objetos personales como corbatas, anteojos, bastones, primeras ediciones anotadas de su biblioteca, cuatro biblias intervenidas, fotografías familiares, afiches de películas basadas en sus textos, postales enviadas a Estela Canto, la carta natal firmada por Xul Solar y un retrato de una joven María Kodama pintado por su hermana Norah.

Además de una completa cronología de su vida y material audiovisual, la muestra ofrece un espacio de lectura donde el público podrá sentarse a leer fragmentos de sus obras, incluyendo ejemplares que Borges leyó y anotó en la Biblioteca Nacional, acompañados por textos de Laura Rosato y Germán Álvarez.

Para agendar

Borges: ecos de un nombre se podrá recorrer a partir de hoy a las 18 en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), con entrada gratuita para residentes y argentinos. Las visitas son de martes a viernes de 12 a 21; sábados, domingos y feriados de 11 a 21.

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