Sociedad

Radiografía del conductor argentino: ¿manejan bien o mal?

Compartir:

La percepción popular de que “los argentinos manejan mal” y no respetan las normas de tránsito es un cliché extendido. Para ir más allá del prejuicio y analizar científicamente el comportamiento al volante, el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI Argentina) elaboró un informe detallado sobre la conducta de los conductores en el país.

El estudio se centró en la Autopista del Oeste y la Autopista Panamericana, dos de los principales corredores de acceso a la Ciudad de Buenos Aires. Durante 15 días, se recopilaron datos en puntos estratégicos: el kilómetro 27 del Acceso Norte (sentido a CABA, cinco carriles) y el kilómetro 22 del Acceso Oeste (sentido a CABA, tres carriles). Estas trazas, según pudo saber LA NACION, registran un caudal de aproximadamente 1.400.000 vehículos por día.

Velocidad, guiños y el factor distracción

Uno de los primeros y más relevantes aspectos analizados fue la velocidad media de circulación. En la Autopista Panamericana, donde la máxima es de 130 km/h, los vehículos livianos promediaron 84 km/h, y solo el 1% de los conductores superó el límite permitido. El escenario fue aún más favorable en el Acceso Oeste, con una máxima de 110 km/h, donde la velocidad promedio fue de 80 km/h y apenas el 0,4% excedió el límite, un descenso notable respecto al 1% de años anteriores.

Gustavo Brambati, gerente de seguridad vial del CESVI, atribuye esta mejora a dos factores clave:

“Respecto de las velocidades, hoy se observan valores más bajos porque, por un lado, se instalaron radares que ayudaron a disuadir a los conductores de circular a velocidades muy altas. Estas mediciones las hacemos desde hace muchos años y antes los registros eran más elevados. Recuerdo que había velocidades altísimas porque las autopistas estaban más descongestionadas y muchos sentían que era una especie de ‘velocidad libre’. En cambio, hoy los radares generaron un efecto disuasivo: nadie quiere recibir una multa. Pero además, la congestión es mucho mayor, son pocas las horas en las que las autopistas están despejadas”.

El informe también puso el foco en el uso de las luces de giro, un punto que muestra una evolución positiva. En el Acceso Norte, el 54% de los conductores señaliza las maniobras de sobrepaso, una mejora significativa frente al 44% registrado en 2023. En el Acceso Oeste, los resultados son incluso mejores, con un 57% de automovilistas utilizando los guiños en sobrepasos, el mejor registro desde 2023.

La distancia mínima de seguridad, que la Ley de Tránsito establece en dos segundos respecto del vehículo de adelante, también mostró mejores resultados en el Acceso Oeste. Mientras que en el Acceso Norte el 44% de los vehículos livianos no respetó esta distancia, en el Acceso Oeste el porcentaje descendió al 32%.

Sin embargo, no todas las tendencias son positivas. El uso del celular al volante mostró indicadores peores que en años anteriores. En la Autopista Panamericana, el 15% de los conductores utiliza el teléfono mientras maneja, y en la Autopista del Oeste, este porcentaje alcanza el 14%. En ambas trazas, los registros previos eran menores.

Federico Quintero, gerente de Relaciones Institucionales de Autopistas del Sol y Autopistas del Oeste, complementa el análisis:

“Si bien los conductores mejoraron algunas conductas, como el uso de luces de giro para incorporarse de carril, que hoy alcanza el 50% en el Acceso Oeste, hay tres indicadores que generan preocupación: el uso del celular al volante, del cinturón de seguridad y el zigzagueo de motociclistas, que llegó al 37% en el Acceso Norte y al 42% en el Acceso Oeste, triplicándose desde 2023”.

Alerta roja: el cinturón de seguridad

Uno de los puntos más críticos revelados por el estudio es el uso del cinturón de seguridad, un indicador que empeoró notablemente. En el Acceso Norte, solo el 66% de los conductores lo utilizó, una caída significativa desde el 77% de 2023. En el Acceso Oeste, la situación es similar, con un 65% de uso, frente al 77% registrado en 2023.

La preocupación se extiende a los acompañantes y pasajeros traseros. En la Panamericana, el uso del cinturón en el asiento del acompañante fue del 65%, por debajo de años anteriores, mientras que entre los ocupantes de las plazas traseras apenas alcanzó el 35%. Una tendencia similar se observó en el Acceso Oeste en 2025: el 59% de los acompañantes utilizó cinturón, también una cifra inferior a mediciones previas. En las plazas traseras, el uso fue de apenas el 45%.

Brambati profundiza en la gravedad de este dato:

“Hay algunas conductas que mejoran, pero todavía se observa un bajo uso del cinturón en los acompañantes y, sobre todo, en las plazas traseras. Nosotros investigamos accidentes con víctimas y heridos. Hace poco analizamos un caso en el que el conductor se salvó gracias al cinturón, mientras que el resto de los ocupantes sufrió golpes e incluso hubo víctimas justamente por no utilizarlo. El conductor, de a poco, empieza a ver el cinturón como una necesidad; el resto, no tanto”.

Este panorama subraya la necesidad de intensificar campañas de concientización y fiscalización para revertir el preocupante descenso en el uso de este elemento vital de seguridad.

Compartir: