Paredes y Riquelme: el abrazo que desactiva rumores en Boca
En una noche de alta tensión en la Bombonera, donde Boca Juniors empató 1-1 con Cruzeiro en un partido clave por la Copa Libertadores, la atención se desvió de las polémicas del VAR a un gesto significativo fuera del campo de juego. Leandro Paredes, capitán del equipo, y Juan Román Riquelme, presidente del club, protagonizaron un encuentro que buscó desactivar las versiones de cortocircuitos entre ambos.
Apenas finalizado el encuentro, en los pasillos del estadio, Riquelme esperó a Paredes. Ambos se fundieron en un abrazo y se marcharon sonrientes, a la vista de los periodistas presentes. La imagen, cargada de simbolismo, pareció un mensaje público destinado a calmar las aguas en un momento de ebullición para el Xeneize.
LA IMAGEN DE LA NOCHE
Así se retiraban el presidente y el capitán de Boca Juniors. pic.twitter.com/plPjgJ1st
— Fox Sports Argentina (@FOXSportsArg) May 20, 2026
Consultado por la prensa sobre las supuestas diferencias, Paredes respondió con ironía: “Tengo que ir a pelearme con Román, ja. Me peleo todos los días con él, jaja. Si ustedes dicen que estamos peleados…”. El mediocampista, uno de los campeones del mundo con la Selección Argentina, amplió su postura sin dar precisiones, pero con un mensaje claro: “No les doy bola. Sabía que cuando llegara al país iba a pasar este tipo de cosas. Esperaban que a Boca le fuera mal para pegarnos”.
Paredes enfatizó la solidez de su vínculo con el ídolo xeneize, una relación que data de mucho antes de su regreso al club de la Ribera. “Desde mi lado estoy tranquilo. Hago mi trabajo de la mejor manera y tengo la mejor relación con Román desde que soy muy chico”, afirmó, buscando cerrar la discusión sobre una posible interna.
La bronca de Paredes con el arbitraje
El clima general no fue el mejor para Boca, y Paredes fue uno de los futbolistas más afectados por el arbitraje del venezolano Jesús Valenzuela. La polémica se encendió en la última jugada del partido, cuando un despeje fallido de la defensa de Cruzeiro impactó en el brazo de Lucas Romero. A pesar de los enérgicos reclamos xeneizes, el VAR desestimó la posibilidad de penal, sin siquiera invitar al árbitro a revisar la jugada en el monitor.
La indignación de Paredes fue evidente en la cancha. “¿De qué estás hablando? Me estás pelotudeando, ¿qué decís? Tenés que ir a verla vos, ¿sino cómo sabés? Estás boludeando, dejate de joder. Es una vergüenza lo que hiciste”, le gritó al juez, visiblemente molesto por la decisión.
Minutos después, con las revoluciones más bajas, el capitán analizó la situación ante la prensa. “No puede ser que para un lado (las manos) sean con intención y para el otro no. Es raro porque él me dijo: ‘La jugada del gol de ellos es mano, pero no es intencional’. Normalmente, la regla dice que si pega y es gol, no se cobra. La jugada de Delgado tampoco fue intencional y cobró mano en contra. Es raro cómo decide, pero bueno, ya está. Hay que pensar en lo que viene, que dependemos de nosotros mismos”, concluyó, haciendo referencia a la clasificación a octavos de final que ahora quedó en suspenso.

