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Cierran convento histórico en microcentro por daños de obra

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El histórico Monasterio de Santa Catalina de Siena, un emblema arquitectónico y religioso en pleno microcentro porteño, ha cerrado sus puertas al público. La medida, que suspende todas sus actividades, se debe a presuntos daños estructurales provocados por obras de peatonalización que se realizan en las inmediaciones del convento.

El edificio, ubicado en la manzana delimitada por las calles Córdoba, Reconquista, San Martín y Viamonte, forma parte de un complejo que ha estado en el centro de una reciente controversia. Las autoridades del convento atribuyen los perjuicios a los trabajos de infraestructura urbana que buscan transformar el área en un espacio más amigable para los peatones.

Impacto de las obras y la disputa por el templo

El cierre del Monasterio de Santa Catalina de Siena añade una nueva capa de complejidad a una situación ya delicada. La manzana en cuestión es también el epicentro de un prolongado conflicto judicial y social. Allí, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocida popularmente como los mormones, planea construir un gran templo.

Hace apenas una semana, la Justicia porteña emitió un fallo clave que revocó una medida cautelar que mantenía frenado el proyecto de la congregación mormona. Esta decisión judicial allana el camino para que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días avance con sus planes de edificación, a pesar de la fuerte oposición de vecinos y defensores del patrimonio histórico, quienes argumentan que la construcción afectaría el entorno patrimonial de la zona.

El Monasterio de Santa Catalina de Siena, fundado en el siglo XVII, es considerado uno de los edificios más antiguos y valiosos de Buenos Aires, con una rica historia ligada a la orden de las monjas dominicas. Su cierre, aunque temporal, genera preocupación sobre la preservación del patrimonio en un área de constante transformación urbana y desarrollo inmobiliario.

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