Martín Fierro: el oro para Guido Kaczka y una ceremonia en busca de relevancia
Los premios Martín Fierro, organizados por la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA), entregaron anoche sus estatuillas en una ceremonia emitida por Telefe. Conducida por Santiago del Moro, la gala culminó con Guido Kaczka alzándose con el codiciado Martín Fierro de Oro, en una noche donde Telefe fue el gran ganador.
El saludo inicial de Del Moro, “Bienvenidos a los Martín Fierro, el que todos quieren y todos critican”, resonó en un contexto donde la relevancia de los premios parece diluirse. La proliferación de ceremonias bajo el sello Martín Fierro –a la moda, al streaming, al teatro, entre otras– genera confusión y resta exclusividad a la entrega tradicional de televisión y radio, un bien que históricamente fue escaso y de alto impacto.
La TV abierta, entre la escasez creativa y nuevos formatos
Más allá de la estrategia de APTRA, la propia televisión abierta argentina atraviesa una de sus etapas más complejas en términos de producción artística y creativa. La ceremonia, que solía dedicar amplios segmentos a reconocer la ficción local, ahora se ve forzada a armar ternas con ciclos de paso fugaz. En su lugar, ganan protagonismo categorías como panelistas, jurados y reality shows, que reflejan el actual monoproducto de la pantalla chica y, por ende, de los premios.
La caída de las cifras de audiencia y la atomización del público, fenómenos globales de la TV abierta, también impactan en la influencia de los Martín Fierro, que necesitan del interés de una comunidad de espectadores para mantener su peso.
Tras un breve discurso de apertura de Luis Ventura, presidente de APTRA, la entrega de premios comenzó con el reconocimiento al programa cultural/educativo Tierras, de Telefe. El canal anfitrión continuó su racha ganadora con Analía Franchín como mejor panelista y La peña de Morfi en la categoría de mejor programa musical, triunfo que Lizy Tagliani aprovechó para un descargo personal.
La buena senda de Telefe, que al final de la noche se consolidó como el canal con más estatuillas, se extendió con el premio para Por el mundo de Marley. Esta catarata de reconocimientos llega en un momento de cambios significativos para la emisora, con el debut de su nuevo dueño, Gustavo Scaglione, y la reciente salida de Darío Turovelzky de la conducción del canal.
Ausencias y presencias destacadas
La seguidilla de Telefe fue interrumpida por Otro día perdido, el ciclo nocturno de El trece conducido por Mario Pergolini, quien, fiel a su estilo, no asistió a la celebración. Pergolini no fue el único ausente; Susana Giménez, Marcelo Tinelli y Juana Viale tampoco estuvieron presentes. Sin embargo, Mirtha Legrand, una de las figuras más emblemáticas de la televisión argentina, sí dijo presente y, hacia el final de la gala, recibió la estatuilla a la mejor labor periodística femenina. “El año que viene voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo”, aseguró.
El espacio minimizado para la ficción se hizo evidente cuando, avanzada la segunda hora de la emisión, se entregó la estatuilla al mejor intérprete masculino. El ganador fue Luciano Cáceres por su trabajo en la serie Tafí Viejo: verdor sin tiempo, de Elnueve, que también se llevó los premios a mejor director (Eduardo Pinto) y mejor ficción. Cáceres fue uno de los pocos en aludir a la coyuntura política y social, agradeciendo a sus maestros. Más tarde, Gimena Accardi fue reconocida como mejor actriz por su papel en la miniserie La voz ausente, producida por Disney+ y emitida por El trece.
En la categoría de noticieros, Telenueve al mediodía (Elnueve) ganó en su versión diurna, mientras que Telefe Noticias se llevó la estatuilla al mejor informativo en horario central. El premio a la labor periodística masculina fue para Rolando Graña por su trabajo en América noticias y GPS–América. En el rubro de mejor periodístico, el ganador resultó Opinión pública (Elnueve), con la conducción de Romina Manguel.
Emoción, nostalgia y el Oro para Kaczka
El desinterés de los invitados, una constante en estas ceremonias, fue captado por las cámaras, con Santiago del Moro pidiendo aplausos casi rogando. Los pocos momentos de auténtico entusiasmo se vivieron con el triunfo de MasterChef (Telefe) como mejor reality y, sobre todo, durante el homenaje a Enrique Macaya Márquez, “leyenda viva” del periodismo deportivo. La emoción de este segmento, junto al dedicado a los artistas fallecidos, rememoró épocas de mayor esplendor para la televisión y sus premios.
Entre los premios más esperados, Buenas noches familia (El trece) de Guido Kaczka, ganó como mejor programa de entretenimientos. Kaczka también se llevó la estatuilla a mejor conductor, anticipando el gran cierre de la noche cuando fue reconocido con el Martín Fierro de Oro, consolidando su trayectoria y el éxito de sus formatos en El trece.

