Sociedad

Colegiales: una fachada histórica esconde una casa completamente nueva

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Una casa que permaneció abandonada y en ruinas durante más de 15 años en el barrio de Colegiales fue completamente renovada por el estudio BAS, liderado por el arquitecto Alejandro Bokser Amado junto a Pablo Carracedo y Florencia Oszurkiewicz. El proyecto logró una síntesis entre la preservación del valor histórico de la fachada y la creación de un espacio interior moderno y funcional.

La intervención fue profunda: «Salvo la losa sobre planta baja, la obra húmeda se hizo prácticamente de cero», explica Bokser Amado. A pesar de la magnitud de la reconstrucción, la decisión de mantener la fachada original fue central. No solo respondió a un criterio patrimonial, sino también a la voluntad de que la vivienda «siga dialogando con su entorno», integrándose a la rica diversidad arquitectónica del barrio. Los clientes compartieron esta visión, buscando una casa con prestaciones contemporáneas pero arraigada en la identidad de Colegiales.

Integración de espacios y diseño funcional

La planta baja se concibe como un espacio continuo y fluido, donde las áreas de estar, comedor y cocina se definen por su ubicación estratégica, equipamiento y cualidades espaciales. El sector del estar, por ejemplo, recupera la altura original de la losa de bovedilla, mientras que el comedor funciona como una transición con vistas abiertas al patio. La cocina, ubicada bajo la terraza, se distingue por un cambio de altura y una isla central que organiza su uso. Una lucarna lateral aporta luz natural y delimita el espacio sin necesidad de cerramientos.

Uno de los elementos más destacados del diseño interior es la escalera. El arquitecto Alejandro Bokser Amado la describe como:

Uno de los elementos centrales del proyecto es la escalera: una pieza liviana de acero, suspendida mediante tensores y revestida con chapa microperforada que permite graduar luz, privacidad y ventilación.

Esta estructura metálica no solo cumple una función técnica, sino que también dialoga con la concepción constructiva original de la casa, aportando resistencia y esbeltez. La paleta de materiales combina el metal con maderas naturales, piedras reconstituidas y superficies textiles, creando una base contemporánea que suma textura y confort. El interiorismo se desarrolló en coordinación con Atelier Brüx y el asesoramiento de iluminación estuvo a cargo de Arturo Peruzzoti.

Patios, ampliación y eficiencia energética

El diseño de la casa priorizó la entrada de luz natural y la conexión con el exterior. «Se diseñaron dos patios: uno central y otro al fondo del lote. Ambos generan una apertura dentro de la manzana que permite el ingreso de sol directo, especialmente desde el noroeste a partir de la tarde», detalla Bokser Amado. Estos espacios verdes no solo mejoran la iluminación, sino que también contribuyen a la ventilación cruzada.

El último nivel, que se vincula con un quincho, parrilla y expansión exterior, fue concebido como un epicentro social. Sin embargo, su versatilidad permite también usos más introspectivos o cotidianos, como un espacio de trabajo o juego, sin interferir con la dinámica del resto de la casa. Para esta ampliación, que reemplazó una precaria construcción de madera y chapa, se buscó una clara diferenciación estética:

Como se buscó diferenciar con claridad la ampliación y hacer evidente que es una intervención contemporánea, el volumen superior se hizo en negro.

Esta elección cromática, junto con la incorporación de postigos de chapa microperforada —corredizos en dormitorios y rebatibles en planta alta—, no solo define una estética moderna, sino que también mejora el confort térmico y la eficiencia energética de la vivienda. La casa, según el arquitecto, «logra una expresión moderna sin perder condición doméstica ni habitabilidad familiar, que fue una de las premisas centrales del proyecto».

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