Premier Padel en Buenos Aires: un fenómeno que trasciende lo deportivo y se vive como el fútbol
El Premier Padel de Buenos Aires se consolida como un verdadero fenómeno social, transformando las tribunas del Parque Roca en un escenario que evoca la pasión de un estadio de fútbol. Durante una jornada de viernes, familias, jóvenes con pelotas gigantes y aficionados de distintas provincias y países llenaron el predio, creando un ambiente de ebullición con bombos, canciones y ovaciones que exceden largamente lo meramente deportivo.
La figura central de esta euforia es Agustín Tapia, el número 1 del ranking mundial. Antes de su partido, miles ya lo esperaban en el court central, mientras cientos aguardaban afuera por una foto o una firma. Su ingreso a la pista encendió aún más el clima, con cada punto del catamarqueño de 26 años seguido con atención y cada error, recibido con aplausos de aliento.
“Cada grito de la gente es increíble. Pone la piel de gallina”, expresó Tapia tras avanzar a las semifinales junto al español Arturo Coello, con un contundente 6-2 y 6-2 sobre el brasileño Lucas Campagnolo y el español Jairo Bautista. “Estoy disfrutando muchísimo, disfrutando de estar en familia. Se pasa rapidísimo. Intento, obviamente, estar concentrado cada vez que entro a la pista, pero a veces me puede el cariño”, añadió el mejor del mundo, visiblemente conmovido por el afecto del público.
A pesar del evidente favoritismo por los jugadores argentinos, el público mostró una deportividad notable, reconociendo las buenas jugadas de los extranjeros y ovacionando a varios rivales. Lejos del silencio habitual en los deportes de raqueta, el ambiente en Parque Roca se mantuvo ruidoso y festivo durante toda la jornada.
Espectáculo y figuras, más allá de la cancha
El evento incorporó elementos poco comunes para un torneo de pádel. Durante los cambios de lado, el cuarteto sonaba por los parlantes, invitando al público a seguir el ritmo. Incluso, los «limpiavidrios» que ingresaban a la cancha eran acompañados por el icónico Batman Theme, generando momentos de humor. Más tarde, una murga con bombos y trompetas se instaló en las gradas, transformando una pausa en una experiencia similar a la de un partido de fútbol argentino, con cánticos como “Brasil, decime qué se siente” y banderas argentinas, uruguayas y brasileñas ondeando.
La murga El Buen Ritmo, contratada por los organizadores, aseguró a LA NACION que su rol es tocar para todos por igual, sin favoritismos, logrando sorprender y sumar al público con su ritmo.
La presencia de figuras del fútbol también dimensionó la magnitud del evento. Carlos Tevez siguió gran parte de la jornada al costado de la cancha y luego se encontró con Agustín Tapia, Leandro Augsburger y Federico Chingotto. También estuvieron Leonardo Ponzio y Lucas Alario, quienes saludaron a Tapia, reconocido hincha de River. La organización destacó que en días previos habían pasado por Parque Roca otras personalidades como Martín Palermo y Fernando Muslera.
Sin embargo, el foco principal sigue siendo Tapia. La reacción de los niños ante su aparición se compara con la que genera una estrella de fútbol o de la música. Incluso figuras acostumbradas a la ovación como Ponzio y Alario pasaban con relativa tranquilidad, mientras la multitud seguía buscando una foto o un saludo del «Mozart de Catamarca». El español Arturo Coello, compañero de Tapia, destacó esta particularidad:
“Los argentinos idolatran de una manera especial. Representa muy bien lo que es ser un número 1. La gente ve eso”, explicó sobre la figura de su compañero.
Una experiencia inmersiva y de alcance regional
La sensación de evento masivo no se limita a la cancha central de Parque Roca. El predio funciona como un verdadero parque temático del pádel, con espacios gastronómicos repletos, activaciones de marcas comerciales, sectores para practicar, tiendas oficiales y largas filas para ingresar a los puestos. La española Marta Ortega Gallego, número 10 del mundo, generó una extensa cola de aficionados para tomarse fotos en un stand de Adidas. Muchos aficionados llegan por la mañana y permanecen hasta la noche, recorriendo los stands entre partido y partido.
“No hay que vender solo un partido de pádel; hay que vender una experiencia”, explicó Santiago Brito, presidente de la Asociación de Pádel de la Argentina (APA), a LA NACION. “La gente hace un esfuerzo grande por venir. Viene de todos lados del país y de otros países también”, agregó, resaltando la diversidad de público.
En las tribunas se observan banderas de Catamarca, Córdoba, La Pampa, Salta y Uruguay, así como espectadores brasileños, españoles e ingleses, mezclando acentos constantemente. Una pareja cordobesa, por ejemplo, comentó que llegó el miércoles y se quedaría hasta el domingo exclusivamente para seguir el certamen, sorprendidos por la organización y el espectáculo. Otros seguidores viajaron desde Santa Fe de madrugada para presenciar la jornada completa de cuartos de final.
El crecimiento del pádel en Argentina se refleja en las cifras. Según Brito, la cantidad de patrocinadores del Premier Padel de Buenos Aires creció de manera exponencial.
“La gente está loca por el pádel. Para un torneo de pádel, que vengan 15.000 personas durante varios días no es común”, resumió el dirigente.
La portuguesa Sofia Araujo, semifinalista en el cuadro femenino, también destacó el ambiente argentino:
“Es uno de los países donde más se siente este deporte. La gente está enferma, entre comillas, con el pádel”, resaltó.
Al caer la noche, el movimiento en Parque Roca apenas disminuyó. Las tribunas y los pasillos seguían repletos, confirmando que el Premier Padel de Buenos Aires se consolidó como un fenómeno social con identidad propia, trascendiendo la mera competencia deportiva.

