Di María vuelve al Monumental: del amor de la Selección al fuego cruzado con River
Ángel Di María, el campeón del mundo y figura determinante de la Selección Argentina, regresa este sábado al Monumental para enfrentar a River Plate con Rosario Central. Sin embargo, este reencuentro con el estadio que lo vio brillar con la camiseta albiceleste se da en un contexto de profunda controversia, que lo coloca en el centro de un debate que excede lo futbolístico.
El «Fideo», adorado por su trayectoria internacional en clubes como Real Madrid, PSG y Benfica, y venerado por sus goles decisivos en finales clave para la Argentina —Juegos Olímpicos, Copa América y Copa del Mundo—, ahora se encuentra en la mira de buena parte del público, especialmente en Buenos Aires, tras los recientes sucesos que involucran a su club, Rosario Central.
De la gloria internacional a la polémica local
La carrera de Di María es un testimonio de resiliencia. Superó constantes críticas y lesiones en momentos cruciales, como él mismo expresó:
“Me la di muchas veces, pero seguí estando acá”.
Su gol en la final de la Copa América 2021 contra Brasil en el Maracaná, que puso fin a 28 años sin títulos, fue un quiebre. Este hito, documentado en la docuserie «Romper la pared», cimentó su estatus como ídolo nacional. Tiempo después, en julio de 2024, se despidió de la Selección en un emotivo homenaje en el Monumental, ovacionado por su hija Mía y con un mensaje especial de Lionel Messi.
Su regreso a Rosario Central, en un principio, fue una fiesta. El «Fideo» había manifestado su sueño de ser campeón con el club que lo vio nacer:
“Me falta ser campeón con Central, es lo único que me falta. El sueño de volver estaba, lo cumplí y el siguiente es el de ser campeón con Central”.
Este anhelo, compartido por otros campeones del mundo que regresaron al fútbol argentino como Leandro Paredes y Gonzalo Montiel, rápidamente se vio envuelto en una espiral de polémica.
El título de la discordia y la imagen de Di María
La controversia estalló con la inesperada decisión de la AFA de premiar a Rosario Central como «Campeón oficial de la temporada 2025» por haber finalizado primero en la Tabla Anual. Esta resolución, tomada en una reunión de Comité Ejecutivo y con la presencia de la cúpula canalla —incluyendo al presidente Gonzalo Belloso, el DT Ariel Holan, y los referentes Ángel Di María y Jorge «Fatura» Broun—, generó un escándalo mayúsculo. La imagen de los campeones del mundo levantando un trofeo no estipulado en las reglas previas de la competencia, y la percepción de un «título donado», impactó negativamente en la imagen pública de Di María.
Lo que siguió fue una serie de episodios bochornosos, como el «pasillo de espaldas» que le hizo Estudiantes a Central, y la defensa férrea de Di María a su club, acusando a los «equipos poderosos» de Buenos Aires y señalando supuestos manejos arbitrales. Estas declaraciones, sumadas a situaciones de juego controvertidas que beneficiaron a Central —como la expulsión de Maravilla Martínez en un partido contra Racing y el posterior reclamo de Diego Milito, presidente de la Academia, quien afirmó que «el fútbol argentino está roto»—, alimentaron la animadversión.
“Después quieren que los campeones del mundo vengan a Argentina a jugar. ¿Para qué? ¿Para que solo digan que nos ayudan? ¿Que el fútbol está manchado? El fútbol no está manchado. Ahora somos todos iguales y eso molesta”, sentenció Di María en un extenso y encendido posteo, tildando de “Caretas” a sus críticos.
Un Monumental hostil y la lupa sobre el arbitraje
Este sábado, a las 19.30, Di María se encontrará con un Monumental repleto, con 85.000 espectadores que, presumiblemente, estarán en su contra. El presidente de River, Stefano Di Carlo, ya anticipó que su club estará «con la guardia alta» ante todo lo que se generó. Cada gambeta, cada caída, cada protesta del «Fideo» será seguida de cerca, al igual que las decisiones del árbitro Nicolás Ramírez, quien estará bajo una intensa lupa.
A sus 38 años, Di María sigue siendo una pieza fundamental en Rosario Central, uno de los mejores equipos del torneo Apertura. Sin embargo, la sombra de la sospecha, «exagerada y maliciosa» para algunos, se ha instalado. El oro y el barro del fútbol argentino se mezclan en una noche que promete ser un gran espectáculo, pero también un punto de inflexión en la relación entre un ídolo nacional y una parte de su público.

