El Banco Central advierte: conflicto en Medio Oriente es el “principal riesgo” para Argentina
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) identificó la prolongación del conflicto en Medio Oriente como el “principal riesgo” para la estabilidad macroeconómica y financiera del país en el mediano plazo. Así lo detalló en su último Informe de Política Monetaria (IPOM), publicado ayer, donde la entidad que conduce Santiago Bausili analizó las ramificaciones globales de la guerra.
Según el BCRA, la situación en la región configura un “shock de magnitud histórica”, cuyas consecuencias trascienden lo bélico para impactar en las finanzas, la energía, el comercio y la producción a nivel mundial. Aunque inicialmente Argentina experimentó una mejora en sus términos de intercambio por el alza del petróleo y otras commodities, la entidad advierte sobre los peligros de una inflación global y una menor tasa de crecimiento mundial.
Impactos iniciales y la «resistencia» argentina
Desde el inicio del conflicto, el precio del petróleo Brent escaló, pasando de un promedio de US$78 en el primer trimestre a superar los US$100, con proyecciones inciertas. Paralelamente, los precios de la soja, el trigo y el maíz registraron aumentos significativos en abril, proyectándose una continuidad alcista para el resto del año. Esta dinámica mejoró el saldo esperado de dólares para Argentina y fortaleció su posición exportadora neta de combustibles y energía.
El informe del BCRA destacó los “sólidos fundamentos macroeconómicos” del país y su capacidad para resistir el “shock geopolítico global”. A pesar de las presiones inflacionarias internas, especialmente en combustibles, Argentina mantuvo una relativa estabilidad financiera. Las empresas lograron sostener sus planes de financiamiento en dólares a través de Obligaciones Negociables (ONs), lo que permitió al BCRA extender su racha de compra de reservas, mientras el riesgo país bajaba y el tipo de cambio se mantenía estable.
Se proyecta que las restricciones de suministro se prolongarán por varios meses, independientemente de la resolución de las tensiones. Paralelamente, los promedios de la cotización de la soja, el trigo y el maíz registraron en abril precios 12%, 14% y 5,5% superiores a los promedios de 2025, respectivamente, dinámica alcista que se espera se mantenga durante el resto del año.
Riesgos a mediano plazo: un escenario de incertidumbre
La preocupación central del Banco Central radica en la eventual extensión del conflicto en Medio Oriente, particularmente el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del flujo global de hidrocarburos. Una disrupción energética prolongada podría generar mayores “contracciones financieras” a nivel global.
En este escenario, se anticipan mayores presiones inflacionarias a escala mundial, un endurecimiento de las políticas monetarias por parte de los bancos centrales y peores condiciones de acceso a financiamiento para países emergentes. El BCRA ya observa que la tasa a 10 años de los bonos estadounidenses escaló 18 puntos básicos, alcanzando el 4,4% anual. Aunque el organismo asegura que “la estabilidad financiera de la Argentina muestra fundamentos estructuralmente sólidos”, reconoce que “el riesgo de un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras globales continúa siendo un factor de vulnerabilidad externa”.
Las proyecciones para este año ya indican una desaceleración en el dinamismo de los principales socios comerciales de Argentina, como la zona euro, China y Brasil, y advierten sobre “condiciones financieras potencialmente menos favorables y más volátiles”. Esta incertidumbre se refleja en el comportamiento del riesgo país, que, tras perforar los 500 puntos, rebotó y se ubica por encima de los 522, lejos de los valores de otros países de la región.
Martín Polo, jefe de Estrategia en la financiera Cohen, advirtió: “Es raro pensar que una guerra global que hizo que subiera tanto el petróleo te pueda favorecer tanto. La intensidad y la duración de la guerra van a dar su veredicto, y el riesgo es que haya un flight to quality en contra de los emergentes”.

