Insuficiencia cardíaca: una enfermedad en alza que afecta a 1 de cada 50 adultos
La insuficiencia cardíaca (IC), una de las patologías más frecuentes a nivel global, registra un marcado crecimiento en Argentina. Esta enfermedad, donde el corazón no bombea sangre de manera eficiente, afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos y se asocia a factores de riesgo como hipertensión, diabetes y obesidad. A pesar de su impacto significativo, la prevención y la detección temprana se erigen como herramientas clave para evitar su desarrollo y mantenerla bajo control.
Las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en el mundo, generando un alto impacto social y económico debido a los costos de hospitalizaciones, tratamientos y la reducción de la productividad laboral. En este contexto, la doctora Mirta Diez (MN 68.240), jefa del Servicio de insuficiencia cardíaca, hipertensión pulmonar y trasplante cardíaco del ICBA Instituto Cardiovascular, advierte sobre la magnitud del problema.
Más de 64 millones de personas en el mundo viven con insuficiencia cardíaca, que afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos. El número de personas que la padecen continúa en aumento a nivel global, incluyendo a la Argentina. En nuestro país, varios registros muestran que se trata de una enfermedad frecuente que lleva a una disminución de la calidad de vida y a un aumento del número de internaciones. Los pacientes que sufren insuficiencia cardíaca tienen una esperanza de vida reducida para su edad.
Estudios internacionales confirman que la mortalidad anual en pacientes con formas estables de IC se sitúa entre el 6% y el 8%. Los episodios de descompensación que requieren internación empeoran drásticamente el pronóstico.
Prevalencia y síntomas: ¿Quiénes están más expuestos?
La insuficiencia cardíaca es más frecuente en adultos mayores de 60 años, especialmente aquellos con comorbilidades como hipertensión arterial, diabetes, obesidad, enfermedad coronaria, arritmias y enfermedad valvular. También inciden los antecedentes familiares y la exposición a sustancias tóxicas para el corazón, como algunas drogas utilizadas en tratamientos oncológicos.
Un mito común es que las enfermedades cardiovasculares afectan mayormente a hombres. Sin embargo, la doctora Diez aclara que la prevalencia de IC es igual en hombres y mujeres, aunque con diferencias en la edad de aparición y las causas subyacentes. Los hombres suelen padecerla más jóvenes, con deterioro de la función de contracción del corazón y asociada a enfermedad coronaria. En las mujeres, aparece a edades más tardías, predomina la alteración de la función de relajación y se vincula a hipertensión, diabetes y obesidad.
Los síntomas de la insuficiencia cardíaca incluyen falta de aire (disnea), cansancio extremo, hinchazón de piernas y tobillos (edemas), palpitaciones, síncope y, en etapas avanzadas, dificultad para realizar actividades cotidianas. Al ser una enfermedad crónica, también se asocia con mayor fragilidad y depresión, lo que subraya la necesidad de un abordaje multidisciplinario.
Diagnóstico y opciones de tratamiento actuales
La detección temprana de la IC es crucial para la efectividad del tratamiento y para prolongar la vida. La doctora Diez enfatiza la importancia de la consulta médica ante la presencia de síntomas, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular. Un diagnóstico precoz puede modificar significativamente el pronóstico y la calidad de vida del paciente.
Los adultos deberían realizar controles médicos periódicos para evaluar antecedentes familiares y personales, presión arterial y datos de laboratorio relacionados con lípidos y glucosa. Esto permite asignar un riesgo de enfermedad cardiovascular y establecer la frecuencia de los controles.
Actualmente, existen múltiples opciones terapéuticas que mejoran los síntomas y prolongan la supervivencia. Además de los tratamientos farmacológicos, se aplican terapias avanzadas como el cardiodesfibrilador implantable (CDI) y la terapia de resincronización cardíaca (TRC) en pacientes seleccionados, que reducen el riesgo de muerte súbita y mejoran la función cardíaca. También se consideran tratamientos quirúrgicos o por catéter para abordar enfermedades coronarias o valvulares. El trasplante cardíaco es una opción para casos muy avanzados.
La importancia de la prevención y el abordaje multidisciplinario
Dado que la IC se asocia con diversas comorbilidades (hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad renal crónica, fibrilación auricular, depresión y fragilidad), su tratamiento requiere un equipo multidisciplinario que incluya soporte psicosocial.
El IC Louge del ICBA, una clínica ambulatoria especializada, atiende episodios de empeoramiento de bajo riesgo, educa a los pacientes para mejorar su autocuidado y planifica el seguimiento. Utiliza tecnología avanzada para la detección precoz de descompensaciones y el telemonitoreo, lo que mejora la calidad de vida, reduce eventos adversos por internación y disminuye costos.
En el marco del Día Mundial de la Insuficiencia Cardíaca, la doctora Diez resalta que, si bien es una enfermedad compleja, muchas de sus causas son prevenibles o controlables. Mantener una presión arterial adecuada, controlar la diabetes y el colesterol, evitar el tabaquismo, reducir el consumo de sal y ultraprocesados, realizar actividad física regular y mantener un peso saludable son medidas fundamentales. El seguimiento médico periódico es la herramienta más eficaz para la prevención cardiovascular y para reducir el desarrollo de insuficiencia cardíaca en la población.

