Desbaratan un megaesquema Ponzi de “nenes bien” por $100 millones
La Policía de la Ciudad desbarató una compleja organización dedicada a estafas virtuales y operatorias financieras ilícitas, liderada por un grupo de jóvenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y miembros de sus familias. El esquema Ponzi, que prometía ganancias extraordinarias a través de falsas inversiones en criptomonedas y desarrollos inmobiliarios, ya acumula al menos 200 víctimas en todo el país y un perjuicio estimado en más de 100 millones de pesos solo para la denuncia inicial.
La investigación, que unió puntos entre personas de diversas edades (25 a 64 años) y ocupaciones (inversiones cripto, rubro inmobiliario, mensajería, masajes y contaduría), se originó en Puerto Madryn en 2023. Allí, una mujer denunció haber invertido más de 100 millones de pesos, de los cuales solo obtuvo ganancias por un mes antes de que su capital desapareciera. Esta denuncia fue el hilo del que tiraron los detectives para desenmascarar una red que operaba con sofisticación.
Cómo operaba la estafa millonaria
Los imputados atraían a sus víctimas ofreciendo la posibilidad de invertir en sociedades fantasma mediante la compra de acciones o en empresas que supuestamente cotizaban en la Bolsa. Estas eran en realidad “empresas mulas”, creadas legalmente pero con el único fin de legitimar las estafas. Para dar una apariencia de transparencia, los estafadores incluso desarrollaron una aplicación ficticia donde los damnificados podían seguir falsos movimientos financieros de sus supuestas inversiones.
La banda utilizaba tecnología blockchain y trazabilidad de activos digitales para ocultar el origen ilícito del dinero. Se detectó que uno de los imputados, identificado como M.A., de 27 años, tenía a su nombre una sociedad que promocionaba inversiones a través de tokens en supuestos desarrollos inmobiliarios, complejos deportivos, paneles solares y hasta yerba mate.
Otro ejemplo de la fachada era una sociedad conformada por L.J.A. (27) y A.S. (34), dedicada a la venta de insumos electrónicos, que llevaba un nombre similar a Rainbowex (Rainbow Exchange), una criptomoneda ya identificada como estafa piramidal en San Pedro. Asimismo, V.L., de 26 años, junto a su padre, M.L., tenían a su nombre una empresa desarrolladora inmobiliaria con una dirección en Vicente López, que ofrecía proyectos nunca iniciados ni terminados, e incluso propiedades en Miami y alquileres temporarios.
La estructura detrás del lavado de dinero
La organización funcionaba bajo la fachada de una academia de negocios dedicada a la supuesta intermediación financiera para captar inversores. Su arquitectura, diseñada para el anonimato y la legitimación de activos, se dividía en varios niveles:
Nivel de Captación Digital: Utilizan plataformas de mensajería (como grupos cerrados de WhatsApp) supervisados por perfiles falsos para atraer víctimas e instruirlas en la realización de transferencias.
Primer Escalón Financiero (Recaudación): Los fondos de las víctimas ingresan a una red de sociedades comerciales e individuos que actúan como receptores iniciales. Estas estructuras societarias son constituidas formalmente para brindar una apariencia de legalidad a la apertura de cuentas bancarias y billeteras virtuales.
Segundo Escalón (Dispersión de una parte del flujo del dinero ilegal): Una vez recibido el dinero, se activa un proceso de fragmentación inmediata (“enjambres de cuentas”) donde los fondos circulan entre múltiples cuentas propias y de terceros en lapsos de escasos minutos para dificultar su rastreo.
Mecanismo de Conversión (“Rulo”) respecto del flujo de dinero ilegal ingresado en cuentas de las empresas diseñadas: La organización utiliza un esquema de triangulación financiera donde abonan facturas o servicios de terceros ajenos mediante transferencias electrónicas a cambio de recibir dólares estadounidenses en efectivo. Este método permite convertir el dinero ilícito en divisas líquidas.
Infraestructura Tecnológica: Operan mediante correos electrónicos creados específicamente para gestionar las cuentas financieras, utilizando servicios de anonimización digital, VPN o conexiones desde lugares públicos para ocultar la ubicación real de los operadores.
La investigación también comprobó maniobras de lavado de dinero. La “Ruta del Dinero Digital” permitía transformar el capital de las estafas en activos digitales y realizar operaciones financieras ilícitas, como la compra de autos y la importación de electrodomésticos para su venta online. Uno de los imputados era responsable de crear empresas fantasma, otros dos se encargaban de inmobiliarias para mover el dinero mediante alquileres, y algunos figuraban como dueños de agencias de viajes y turismo que funcionaban como cuevas financieras.
Allanamientos y advertencias
En total, se realizaron 21 allanamientos: 12 en la Ciudad de Buenos Aires (Monserrat, Retiro, Saavedra, Villa Urquiza, Flores, Balvanera y Belgrano) y 9 en la Provincia de Buenos Aires (Ituzaingó, San Isidro, Merlo, Moreno, Morón, La Matanza y Almirante Brown). Ocho presuntos responsables fueron imputados, y uno de ellos quedó detenido por un pedido de captura vigente de la Justicia de La Rioja.
Durante los operativos, se secuestraron USD 250.000, moneda nacional, criptoactivos, dispositivos informáticos y documentación relevante para la causa. Fernando Rivarola, fiscal especializado en Cibercrimen de Puerto Madryn, acompañado por el procurador general de Chubut, Jorge Miquelarena, advirtió en conferencia de prensa: «Cuando el ofrecimiento de ganancia supera los niveles de ganancia financiera actuales, hay que desconfiar».
Rivarola relató el testimonio de la primera víctima, una mujer de clase media trabajadora que expresó: «No solo me sacaron mis ahorros de toda la vida, sino también la herencia de mis padres y el futuro de mis hijos». Este caso subraya la importancia de la prevención y la desconfianza ante promesas de rendimientos desmedidos.

