Courier marítimo: el debate que reconfigura el comercio exterior argentino
El llamado courier marítimo emerge como una nueva modalidad en el comercio exterior argentino, abriendo un debate técnico, normativo y operativo que hasta hace poco era inexistente en el mercado local. Esta tendencia, impulsada por el alto impacto de los costos del flete aéreo en operaciones de menor escala, pone en revisión la histórica asociación del régimen courier con el transporte aéreo, según un análisis de la especialista Yanina Soledad Lojo.
Aunque actualmente pocas empresas ofrecen este servicio en Argentina, la propuesta ya genera un notorio interés en los sectores logístico y aduanero. El factor clave es la búsqueda de alternativas más económicas para envíos donde la logística aérea representa una porción desproporcionada del costo total de la mercadería.
El alcance del régimen courier bajo la lupa
Uno de los ejes centrales del análisis de Lojo es la pregunta sobre si el régimen courier está intrínsecamente ligado al transporte aéreo o si esa conexión responde únicamente a una práctica consolidada en el tiempo. Esta discusión ganó fuerza tras una presentación formal ante la Aduana por parte de una de las empresas que promueve este nuevo esquema operativo.
El planteo central sostiene que la normativa vigente, específicamente la RG 5608/2024, detalla las condiciones del servicio courier y las características de los envíos, pero no establece una limitación explícita sobre el medio de transporte a utilizar. La regulación describe actividades como la admisión, clasificación, transporte, distribución y entrega de envíos internacionales sin especificar que deban realizarse exclusivamente por vía aérea.
En este contexto, el análisis subraya que las restricciones actuales del régimen se vinculan al valor FOB, el peso, las intervenciones o los beneficios arancelarios, pero no al transporte marítimo. Aquí reside uno de los principales argumentos jurídicos: en materia administrativa, cualquier restricción debe estar expresamente prevista por la norma.
La presentación ante Aduana también incluyó antecedentes internacionales para respaldar la viabilidad de la iniciativa. En mercados como Estados Unidos, China y la Unión Europea, los sistemas de envíos rápidos operan indistintamente por vía aérea, marítima o terrestre, adaptándose a los costos y características de cada operación.
Trazabilidad y operadores habilitados
Otro punto crucial destacado en el análisis es que el sistema courier argentino ya dispone de herramientas de trazabilidad, registración simplificada e identificación de operadores que podrían sustentar estas operaciones sin alterar la esencia del régimen actual.
Según detalla Lojo, tras evaluar la presentación, la Aduana reconoció operativamente la posibilidad de incorporar la vía marítima como una alternativa válida dentro del esquema courier. Sin embargo, aclaró que no todas las empresas pueden prestar este servicio. Las compañías interesadas deben estar registradas como Prestadores de Servicios Postales (PSP), una condición indispensable para encuadrarse dentro del régimen simplificado.
El informe también resalta que varias de estas empresas combinan su rol de PSP con una vasta experiencia en logística internacional y consolidación de carga, contando incluso con infraestructura propia en Asia para organizar las operaciones desde origen.
Frente a cuestionamientos sobre si este modelo podría ser una carga consolidada encubierta, el análisis argumenta que no se trata de mercadería que ingresa bajo régimen general para luego ser reconvertida a courier en destino. Por el contrario, toda la operación mantiene desde origen el encuadre simplificado y la documentación correspondiente al operador postal habilitado.
La discusión logística detrás del cambio
El análisis también profundiza en el aspecto logístico, un tema que genera múltiples interrogantes en el sector. La implementación del courier marítimo implica desafíos y oportunidades en la optimización de rutas, tiempos de tránsito y coordinación entre los distintos eslabones de la cadena de suministro internacional. La posibilidad de diversificar las opciones de transporte no solo busca reducir costos, sino también ofrecer mayor flexibilidad a los importadores y exportadores argentinos, especialmente a aquellos con volúmenes de carga que no justifican el flete aéreo, pero que requieren un servicio ágil y con trazabilidad.

