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Adriana Varela: La Gata que el Polaco Goyeneche llevó al tango

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Adriana Varela, nacida el 9 de mayo de 1952 en Dock Sud como Beatriz Adriana Lichinchi, celebra hoy sus 74 años consolidada como una de las voces más distintivas del tango argentino. Su camino hacia la música ciudadana, sin embargo, no fue lineal. Tras sus primeros pasos en el rock y la música melódica, el destino la cruzó con figuras clave que redefinirían su trayectoria y la llevarían a abrazar el género que la haría trascender.

Fue el legendario Roberto «El Polaco» Goyeneche quien, al escucharla cantar, reconoció en ella una impronta única y la convenció de volcar su talento al tango. Este encuentro no solo marcó un giro profesional, sino que estableció un vínculo de padrinazgo artístico que Varela siempre valoró profundamente. Años más tarde, otro grande de la música, Cacho Castaña, le dedicaría una canción que la rebautizaría para siempre: «La Gata», un apodo que se convertiría en su sello identitario.

El giro del rock al 2×4: el padrinazgo de Goyeneche

Antes de su consagración en el tango, Adriana Varela se desempeñaba como fonoaudióloga y había iniciado su carrera musical con influencias de rock y música melódica. Su debut profesional en 1986, de la mano de Juan Alberto Badía, la mostraba interpretando temas de artistas como Tanguito y Pablo Milanés. Sin embargo, su verdadero punto de inflexión llegó de manera inesperada.

Todo comenzó cuando el bandoneonista Néstor Marconi la invitó a cantar en el Café Homero Manzi. Allí, Roberto Goyeneche la «descubrió» y, con su intuición de maestro, supo que Varela estaba predestinada al tango. El Polaco se convirtió en su mentor, un rol que la cantante recuerda con profunda emoción.

Donde yo vaya, ¿querés venir vos? Y donde yo cante, ¿querés cantar vos?

Con estas palabras, Goyeneche selló el inicio de una relación artística y personal que incluyó una simbólica ceremonia en la cocina de su casa, donde le obsequió un anillo. Este gesto marcó el compromiso del Polaco de guiarla en el universo del 2×4, un compromiso que Varela nunca olvidaría.

En 1991, Adriana Varela grabó Tangos, su primer disco dedicado íntegramente al género. Bajo la influencia de su mentor, interpretó clásicos como Afiches y Balada para un loco. La relación entre ambos se mantuvo hasta el final. A fines de 1993, poco antes del fallecimiento de Goyeneche, Cacho Castaña compuso Garganta con arena en su honor. Tras cantársela al Polaco, este, halagado, sentenció: «Que lo cante ella», refiriéndose a Adriana, quien finalmente lo grabó para el álbum recopilatorio La última curda, editado previo a la muerte de Goyeneche el 27 de agosto de 1994.

«La Gata»: el apodo inmortalizado por Cacho Castaña

Más allá de Garganta con arena, la pluma de Cacho Castaña volvería a cruzar la vida de Adriana Varela de una manera aún más personal. En 2005, Cacho le reveló que había compuesto un tango inspirado en ella. Varela quedó impactada por la precisión de la letra, que consideró «una tomografía computada de mí misma».

El tema, que Castaña le dictó a su hijo, describía con maestría la esencia de la cantante:

La Gata sale a cantar envuelta en adrenalina / Y perfuma el escenario con inciensos y glicinas / Con un código de tango, sin libros y sin escuela / Y te lo dice pintando con colores de acuarela.

Castaña, con su estilo inconfundible, añadió versos que jugaban con la percepción y la profundidad de Varela:

Parece una atorranta cuando canta / Parece que se deja y no se deja / Te da la sensación, cuando camina / Que en vez de una mujer, llegan dos minas / Parece medio loca y que provoca / Porque el tango en su boca es un gemido / Parece que ya nada la sorprende / Parece saber todo de la vida / Parece, pero no es lo que parece / Es una gata herida.

El vínculo entre Adriana Varela y Cacho Castaña, ambos de ascendencia calabresa, fue de una profunda amistad, a pesar del innegable encanto de Cacho. Varela siempre destacó la espontaneidad y la conexión instantánea que tuvieron desde que se conocieron en un restaurante donde actuaban con Goyeneche.

El tango La Gata Varela, con letra y música de Castaña, fue incluido en el álbum 15 Grandes Éxitos de Cacho en 2007 y se convirtió en un éxito rotundo. Desde ese momento, el apodo «La Gata» se arraigó en la identidad de Adriana Varela, consolidando su imagen como una intérprete única y visceral, cuya voz sigue resonando en el corazón del tango argentino.

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