Crimen en Coghlan: cuatro procesados y una policía implicada en el brutal asalto
Cuatro meses después del brutal asalto y homicidio de Osvaldo Galella en su casa del barrio porteño de Coghlan, la Justicia avanza con el procesamiento y prisión preventiva de cuatro sospechosos. La madrugada del 24 de enero, Galella, de 74 años, y su esposa, Claudia Linder, fueron sorprendidos mientras dormían por tres ladrones que irrumpieron en su domicilio de Núñez al 4000. El hombre, golpeado salvajemente, suplicó clemencia por su mujer antes de morir por un ataque cardíaco.
Los delincuentes, que aún tienen a tres cómplices prófugos, lograron llevarse un botín de 700.000 pesos, cadenas de oro y llaveros de plata. La autopsia determinó que la muerte de Galella se debió a una “cardiopatía hipertrófica e isquémica con congestión pulmonar”, un desenlace fatal directamente vinculado a la violencia ejercida por los asaltantes.
El horror de la madrugada y la súplica de la víctima
Según el relato de Claudia Linder y las pruebas recabadas, los ladrones maniataron al matrimonio con ropa y un cinturón mientras exigían a los gritos:
“¿Dónde están los dólares y las joyas?“
En medio de la golpiza, Osvaldo Galella suplicó por la integridad de su esposa:
“¡No le hagan nada!” y “¡No la toquen!”
Poco después, el hombre sufrió la descompensación fatal. Su mujer, tras desatarse, llamó al 911 desesperada:
“¡Lo golpearon mucho, no sé qué hacer!, ¡No reacciona!, ¡Está negro!”
El fiscal José María Campagnoli y Agustín Serra, junto al juez nacional en lo criminal y correccional Guillermo Rongo, destacaron en sus dictámenes la “marcada violencia” y el “absoluto desprecio por la vida humana” de los asaltantes. Los delincuentes continuaron en el lugar a pesar de advertir la descompensación de Galella, sin brindarle auxilio, y se fugaron solo después de que la víctima falleciera.
Una banda organizada y la complicidad policial
La investigación judicial, liderada por el Departamento de Delitos contra las Personas y el Departamento de Monitoreo de la Policía de la Ciudad, con la colaboración de la Unidad Fiscal de Investigación Criminal Compleja (Ufecri) de Campagnoli, reveló que se trata de una “empresa delictiva” con un accionar planificado y coordinado. La banda realizaba tareas de vigilancia previas sobre los inmuebles elegidos, buscando sorprender a las víctimas para asegurar el robo de bienes de valor.
Entre los cuatro procesados con prisión preventiva —dos hombres y dos mujeres— se encuentra una exintegrante de la Policía de la Ciudad. Esta oficial, pareja de uno de los delincuentes, utilizaba la red interna policial para verificar si las patentes de los vehículos que usaban en los atracos tenían órdenes de búsqueda o captura. El juez Rongo enfatizó que su intervención fue “esencial para la concreción del hecho ya que se enderezó a garantizar la movilidad de quienes ingresarían a la vivienda de las víctimas, sin el riesgo de interceptación policial”.
La identificación de los sospechosos y los prófugos fue posible gracias al minucioso análisis de las filmaciones de cámaras de seguridad públicas y privadas. Estas imágenes permitieron reconstruir la ruta de escape de la banda, que se dirigió desde Coghlan hasta Villa Maipú, en San Martín.
Calificación del homicidio y el nexo causal
Los detenidos enfrentan cargos por “homicidio agravado por haber sido cometido criminis causae en concurso ideal con el delito de robo doblemente agravado por haber sido cometido en poblado y en banda, y con efracción, en concurso ideal con asociación ilícita”.
El juez Rongo explicó que, aunque los golpes no fueran directamente mortales, “la muerte no constituyó un evento extraño o independiente, sino la concreción del riesgo creado por los propios autores al ejecutar un asalto violento contra personas de avanzada edad en horas de la madrugada”. La Justicia considera que someter a adultos mayores a tal nivel de terror y agresión física genera un riesgo idóneo para desencadenar consecuencias graves, incluida la muerte, vinculando íntimamente el deceso de Galella con la violencia desplegada durante el robo.

