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Crisis en el calzado: una Pyme achicó el 90% de su personal y alerta por situación «casi terminal»

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La industria del calzado en Argentina atraviesa un momento crítico, calificado de «casi terminal» por Emmanuel Fernández, propietario de la fábrica de zapatillas Kioshi. Su empresa, que llegó a emplear a 120 personas, hoy cuenta con solo 15, un recorte cercano al 90% de su personal, reflejo de una caída drástica en la producción y el consumo.

«Venís a nuestra fábrica y es un cementerio de maquinaria porque la mayoría está apagada o se prende una vez por semana», describió Fernández en el streaming Ahora Play. La empresa, que confecciona el calzado íntegramente, desde la suela hasta la capellada, pasó de producir casi 40.000 pares mensuales en 2022-2023 a apenas 10.000 en la actualidad. Las zapatillas Kioshi se venden en promedio entre $35.000 y $50.000.

Derrumbe del consumo y el impacto en el sector

Según datos de la Cámara Industrial de Calzado citados por Fernández, la producción nacional cayó de un promedio histórico de 120 millones de pares al año a 80 millones en 2025. Los primeros tres meses de 2026 muestran una baja del 25% respecto al primer trimestre de 2024. El empresario atribuye esta situación no tanto a las importaciones como al colapso del poder adquisitivo.

«Hoy Argentina pasó de tener casi cuatro pares per cápita de venta a dos, estamos a los niveles de Perú y Bolivia, y la verdad que [la caída] se sigue profundizando», afirmó Fernández.

El empresario relató que en el último mes recibió innumerables avisos de locales comerciales que cierran o no renuevan alquileres por no poder sostenerse. «Hay muchos fabricantes que están cerrando los talleres y lo alquilan a talleres mecánicos u otras cosas porque dicen prefiero el alquiler y no fundirme», agregó.

Aunque en 2024 hubo un «aluvión impresionante» de importaciones y un ingreso considerable de falsificaciones, Fernández señaló que el debate sobre los productos importados ha quedado en segundo plano. «Este último mes hasta bajó un poquito la importación de calzado porque hay mucho sobrestock que no se está vendiendo. O sea el problema principal es el consumo, una vez que reactive el consumo podemos hablar ‘che está entrando mucho importado'», explicó.

Obstáculos financieros y la «pelea desigual»

Además de la caída del consumo, las Pymes enfrentan problemas para acceder a crédito, en una situación financiera ya «a tope», y para cobrar. «Se vende poco, se cobra peor. Están viniendo cheques rechazados de clientes que por ahí no son clientes de estafa sino clientes que no llegan a cubrir el cheque», detalló el dueño de Kioshi.

Fernández remarcó la desigualdad en la competencia con productos importados, especialmente de Asia. «Tuvimos un aumento de costo energético enorme que nos cuesta mucho, costos financieros, todo nos aumentó, contra un importado que le bajaron los aranceles hace poco tiempo», sostuvo. Si bien admitió que las fábricas argentinas pueden igualar la tecnología asiática, la escala es un factor determinante.

El empresario criticó el discurso oficial sobre la falta de competitividad de la industria local. «Creo que el textil, el calzado, o cualquier otro rubro industrial frente a Asia, hoy somos todos improductivos. El tema está en qué quiere uno como país y el desarrollo productivo de su país», reflexionó, lamentando los vaivenes de políticas de apertura y cierre de importaciones que impiden un desarrollo sostenido.

El «rulo» de las 12 cuotas como forma de financiamiento

A la compleja situación se suma una nueva problemática: las «ventas canceladas» que algunos usuarios utilizan para financiarse. «La gente está comprando en 12 cuotas y cancela para financiarse con la tarjeta. Se hace un préstamo, digamos, como un rulo», explicó Fernández.

El mecanismo consiste en realizar una compra en 12 cuotas, cancelarla inmediatamente, y la plataforma devuelve el dinero completo al usuario. «Tuve un montón de ventas con eso», afirmó el empresario, quien tuvo entre 10 y 12 operaciones de este tipo en los últimos días, lo que lo obligó a cancelar la opción de 12 cuotas en Kioshi. «O sea que la gente no está llegando a fin de mes y se está financiando hasta con esas cosas», concluyó Fernández, reflejando la desesperación de muchos consumidores.

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