Reforma laboral: Javier Milei dio marcha atrás y le restituyó fondos clave a la CGT
El gobierno de Javier Milei decidió dar marcha atrás con una de las medidas que más tensionaba su relación con el sindicalismo. A través de la modificación por decreto de la reglamentación de la reforma laboral, el Poder Ejecutivo eliminó el tope del 2% que regía desde junio para los aportes patronales extraordinarios, devolviendo así una vía clave de financiamiento a las cajas de la CGT.
La decisión representa un giro político en la relación de la Casa Rosada con los gremios. El límite del 2% había sido impuesto como un intento de regular los recursos que las organizaciones sindicales perciben a través de los convenios colectivos. Con esta modificación regulatoria, el oficialismo ofrece un gesto de distensión hacia la central obrera en un escenario de alta conflictividad social y negociaciones abiertas.
Interna oficialista y el ala dura
La medida expone además las diferencias de criterio dentro de la propia administración libertaria. Mientras que los sectores más dialoguistas del Gobierno promovieron este cambio para aceitar los canales de negociación con el sindicalismo, la flexibilización de la norma significa un claro revés para el ala dura del oficialismo, que impulsaba un recorte drástico y definitivo al financiamiento de las estructuras gremiales.
Con este nuevo escenario normativo, las negociaciones colectivas recuperan la libertad de pactar contribuciones patronales por encima del techo que se había fijado a mitad de año. De esta manera, el Ejecutivo prioriza la gobernabilidad y el pacto político con los sectores tradicionales del sindicalismo, postergando la confrontación total por los recursos de las obras sociales y las cuotas solidarias.

