Producción de carne: por qué la Sociedad Rural y los expertos afirman que «la mesa está servida»
En la segunda jornada de la 138ª Exposición Rural de Palermo, el debate sobre el futuro agroindustrial tomó protagonismo en el Centro de Capacitación y Negocios del Agro. Allí, un panel de especialistas analizó los desafíos de las cadenas de carnes para la próxima década y coincidió en un diagnóstico optimista: el aumento de la población mundial, los nuevos hábitos de consumo y las trabas productivas de los competidores internacionales configuran un escenario ideal para que la Argentina consolide su rol como proveedor de proteínas de alta calidad.
El encuentro reunió a referentes de los sectores vacuno, porcino y aviar, quienes remarcaron que el país cuenta con ventajas comparativas clave, como la genética, el estatus sanitario y la disponibilidad de recursos naturales. Sin embargo, advirtieron que para aprovechar este viento de cola global se necesitan inversiones en infraestructura, reglas de juego estables y una modernización en los sistemas de comercialización.
El salto de commodity a specialty
Víctor Tonelli, analista ganadero e integrante de la Comisión de Carnes de la Sociedad Rural Argentina (SRA), señaló que la ganadería vacuna local tiene la oportunidad histórica de dejar de competir únicamente por volumen para enfocarse en mercados de nicho de alto valor unitario. Para lograrlo, propuso implementar sistemas objetivos de clasificación de la carne que ponderen atributos como la terneza, la jugosidad y el marmoleo, emulando los modelos de Australia y Estados Unidos.
“La Argentina tiene hoy la oportunidad y probabilidad de pasar de un commodity a un specialty, a una carne de calidad, con valor para mercados nicho que claramente cada vez van a tener mayor crecimiento y menos oferta disponible”, afirmó Tonelli.
El especialista detalló que el rodeo nacional ingresó en una fase de retención de vientres, lo que ya se tradujo en una caída del 9% en los volúmenes faenados. Si bien este proceso reduce la oferta de hacienda en el corto plazo, permitirá recomponer el stock ganadero a futuro, coincidiendo con un contexto internacional de precios firmes debido a la menor disponibilidad global de carne. En el plano político, Tonelli respaldó el rumbo económico actual y descartó un retorno a las restricciones comerciales del pasado.
El avance del sector porcino y la complementariedad
Por su parte, el sector porcino expuso un crecimiento sostenido y un fuerte interés de capitales externos. Daniel Fenoglio, presidente de la Federación Porcina Argentina, reveló que las regulaciones ambientales que limitan la producción en Europa están empujando a corporaciones internacionales a buscar opciones en el hemisferio sur, lo que ya genera consultas e intenciones de inversión en el país.
Fenoglio destacó la evolución del consumo interno, que en las últimas dos décadas pasó de 4 a 20 kilos per cápita al año, con una tasa de crecimiento sostenido del 5% anual. Lejos de plantear una competencia con la cadena bovina, el dirigente propuso una estrategia de complementariedad comercial para maximizar los ingresos del país.
“No queremos ir en contra del vacuno, sino complementarlo. El vacuno se tiene que exportar mientras que la carne de cerdo es la que combate la inflación y complementa al vacuno. Es nuestra estrategia de marketing”, explicó el directivo.
Avicultura: el desafío de la infraestructura para exportar
La cadena aviar también formó parte del análisis de la mano de Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). El empresario aseguró que el mercado doméstico e internacional cuenta con espacio suficiente para la expansión simultánea de las tres carnes principales, aunque advirtió que el sector avícola debe resolver cuellos de botella urgentes en su capacidad instalada si pretende jugar fuerte en el comercio exterior.
Según Santángelo, las restricciones sanitarias derivadas de la influenza aviar en los últimos años forzaron a volcar una mayor producción al mercado interno, el cual respondió con una sólida absorción. No obstante, para recuperar el perfil exportador, advirtió que es necesario modernizar el parque productivo. «Tenemos un 30% de granjas que hay que mejorar o cambiarlas directamente», concluyó.

