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Mundial de Fútbol: la Iglesia pidió vivir el partido contra Inglaterra ‘sin trasladar conflictos históricos’

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En vísperas de la trascendental semifinal del Mundial que disputarán hoy los seleccionados de la Argentina e Inglaterra, la Iglesia católica sumó su voz para descomprimir la creciente tensión política y social que rodea al encuentro. A través de un documento oficial, la Comisión Nacional de Justicia y Paz —organismo del Episcopado argentino— reclamó que el cruce deportivo sea vivido como «lo que verdaderamente es: un partido de fútbol» y exhortó a la sociedad a evitar la hostilidad.

El pronunciamiento, difundido por la agencia católica AICA, lleva la firma de Fernando Brugaletta, responsable de la subcomisión de Paz y Deporte, y cuenta con el aval de los presidentes laicos del organismo, Ayelén Tomassini y Enrique Del Percio. En el texto, la institución reconoce que la causa Malvinas «ocupa un lugar permanente en la memoria y el corazón de los argentinos». Sin embargo, advierte con firmeza que resulta improcedente trasladar esa herida histórica al terreno de juego o cargar una competencia deportiva con disputas geopolíticas que pertenecen a otro ámbito de las relaciones internacionales.

Un llamado al juego limpio y al respeto mutuo

Desde la perspectiva del laicado comprometido, el deporte constituye uno de los lenguajes universales más fecundos para la construcción de la paz y la concordia entre los pueblos. Por este motivo, la Iglesia instó a los hinchas y protagonistas a redescubrir la práctica deportiva como una escuela de valores donde se priorice el reconocimiento de la dignidad del rival, el acatamiento de las reglas de juego y el valor del esfuerzo colectivo. El objetivo, señala la declaración, es ofrecer un ejemplo de convivencia saludable para los niños y jóvenes del país.

“Competir no es enfrentarse como enemigos, sino compartir una misma pasión desde el respeto”

La doctrina de los pontífices

Para fundamentar su postura, el documento de Justicia y Paz recupera las enseñanzas del papa Francisco, quien reiteradamente definió al deporte como un camino clave para edificar la paz y promover la «cultura del encuentro». Asimismo, el texto evoca el pensamiento del pontífice León XIV, quien también alentaba a concebir las disciplinas deportivas como una expresión genuina de fraternidad capaz de tender puentes y propiciar el diálogo directo entre naciones históricamente distanciadas.

Con este llamado a la reflexión, el Episcopado busca que la pasión futbolística, una marca de identidad ineludible en la sociedad argentina, conviva de manera armoniosa con el respeto al adversario. En un escenario donde las redes sociales y los discursos públicos suelen exacerbar los antagonismos, la Iglesia apuesta por transformar el partido de hoy en una verdadera fiesta del deporte donde el juego limpio y la alegría colectiva prevalezcan por sobre cualquier conflicto del pasado.

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