Tráfico aéreo de drogas: investigan una red narco en la frontera norte tras la captura de un piloto clave
La Gendarmería Nacional inició una investigación sobre una presunta red de tráfico aéreo de cocaína en la frontera norte del país, tras el decomiso de una avioneta Cessna 210 y la detención de dos ciudadanos bolivianos en la localidad salteña de General Mosconi. El operativo, bajo la órbita de la Justicia Federal, se desencadenó tras alertas por movimientos sospechosos de la tripulación en el aeródromo Vespucio.
Inconsistencias en el plan de vuelo y bidones sospechosos
La pesquisa comenzó el pasado 9 de julio, cuando la aeronave aterrizó en el aeródromo Vespucio. Los tripulantes presentaron un plan de vuelo contradictorio: de forma oral indicaron haber despegado de Paraná, pero en la planilla oficial registraron a Santiago del Estero como punto de partida. Las sospechas aumentaron cuando las autoridades requisaron el remise en el que se trasladaban y hallaron varios bidones para combustible, un indicio habitual de operaciones en pistas clandestinas.
La Sección de Investigaciones Antidrogas Aguaray localizó a los sospechosos en un hotel de General Mosconi, sobre la ruta nacional 34, a unos 70 kilómetros de la frontera con Bolivia. Con el aval de la fiscal Lucía Orsetti (subrogante en Tartagal) y del juez federal de Orán, Gustavo Montoya, se ordenaron los allanamientos y las detenciones. En el procedimiento se secuestraron dos teléfonos celulares y una suma de dinero en efectivo superior a los 300 millones de pesos.
Un piloto con un pesado historial narco
Los detenidos fueron identificados por fuentes judiciales como Diego Moreno Ayala y Carmelo Medina Parada. Este último, de nacionalidad boliviana y con rango de piloto, posee un antecedente de alto perfil: en septiembre de 2010 fue detenido en Paraguay tras capotar un avión Cessna 210 con 440 kilos de cocaína en la localidad de Iruña, Alto Paraná.
Por aquel hecho, Medina Parada fue condenado en 2013 a 20 años de prisión en un juicio liderado por el fiscal paraguayo Marcelo Pecci, el emblemático funcionario judicial asesinado en Colombia en mayo de 2022. En aquel debate, Pecci había destacado la gravedad del caso:
Se acreditaron los ilícitos penales de tenencia y tráfico de 440 kilos de cocaína. Además, hubo resistencia de los ciudadanos bolivianos porque ante las claras advertencia de detenerse en la pista, arremetieron con fuerza la aeronave e inclusive hirieron a un agente antidrogas.
La hipótesis del «bombardeo» de cocaína
La principal hipótesis de los investigadores es que la avioneta secuestrada en Salta —cuyo valor de mercado ronda los 150.000 dólares— iba a ser utilizada para cargar cocaína en zonas fronterizas y luego descargarla mediante la modalidad de «bombardeo» en campos de Santa Fe, el sur de Córdoba o el norte de Buenos Aires. La presencia de los bidones de combustible adicionales refuerza esta teoría de autonomía de vuelo extendida.
Por el momento, el juez Montoya dictó el procesamiento de los dos acusados por los delitos de ejercicio ilegal de la actividad aeronáutica y tentativa de contrabando de exportación agravado, debido a que la aeronave con matrícula argentina no contaba con los permisos necesarios para operar con base en Bolivia.

