Relatores de la Selección: la grieta de estilos entre la pasión de Pablo Giralt y el «timing» de Mariano Closs
La transmisión de los partidos de la Selección Argentina no solo se vive en el campo de juego, sino también en los micrófonos de quienes narran cada jugada. En el panorama actual de los medios locales, se consolidó una marcada grieta de estilos que divide la preferencia de los espectadores: el desborde apasionado de Pablo Giralt por la pantalla de Telefe frente al «timing» y la precisión analítica de Mariano Closs a través de ESPN y Disney+.
Esta dualidad no solo expone dos maneras opuestas de sentir y comunicar el fútbol, sino que también define la experiencia de las audiencias según la plataforma elegida, planteando una clara frontera entre la televisión abierta tradicional y los nuevos hábitos de consumo por streaming y cable pago.
Pablo Giralt y la militancia de la emoción
Por la pantalla de Telefe, con el alcance masivo y popular que caracteriza a la televisión abierta, Pablo Giralt propone un relato caracterizado por la alta carga emotiva. Su estilo se apoya en el desborde pasional, la identificación directa con el sentimiento del hincha y una entrega absoluta en cada grito de gol. Para Giralt, relatar a la Selección es un acto de militancia sentimental, donde el desahogo y la épica colectiva dominan la escena, buscando sintonizar con la fibra más sensible del espectador común.
Mariano Closs: el valor del tono justo y la anticipación
En la vereda de enfrente, a través de la señal de ESPN y la plataforma de streaming Disney+, Mariano Closs despliega una propuesta completamente diferente. Closs se ampara en un registro que se ubica «dos tonos más abajo», privilegiando la lectura táctica, el ritmo narrativo y una notable capacidad para anticipar la jugada que terminará en gol. Su enfoque apela a un espectador que busca entender el juego de manera analítica, donde el silencio y la precisión técnica pesan más que la estridencia emocional.
TV abierta vs. streaming: el debate por el consumo del fútbol
La disputa de estilos también refleja una transición tecnológica y cultural en la forma en que los argentinos consumen el deporte más popular del país. Mientras la televisión abierta de Telefe sigue siendo el refugio del hogar tradicional que busca la comunión de la pasión compartida, el streaming de Disney+ y la pantalla de ESPN atraen a un público que valora la comodidad digital y un análisis más desapasionado pero riguroso del juego.
De esta manera, la Selección Argentina no solo unifica al país detrás de una camiseta, sino que también abre el juego para que cada hincha elija su propia banda de sonido: la vibración constante del corazón o la precisión milimétrica de la mente.

