Violencia en la frontera: buscan a un prófugo por el asesinato de Matías Ochonga en San Francisco
Un feroz asesinato sacudió a la ciudad cordobesa de San Francisco en las primeras horas del domingo, en medio de los festejos populares por el pase de la Selección Argentina a las semifinales del Mundial. La víctima, Matías Gerardo Ochonga, de 20 años, fue ejecutada de tres disparos en la nuca a corta distancia. Los investigadores locales y de la provincia de Santa Fe centran la búsqueda en el principal sospechoso, un joven santafesino que permanece prófugo tras una serie de allanamientos en la localidad vecina de Frontera.
El ataque ocurrió en la intersección de la Avenida Libertador Norte y el Bulevar 25 de Mayo, un punto neurálgico donde una multitud celebraba la victoria albiceste ante Egipto. Según las fuentes judiciales, los atacantes aprovecharon la aglomeración y el ruido de los festejos para sorprender a Ochonga por la espalda, efectuar los disparos con absoluta frialdad y escapar rápidamente entre la muchedumbre. «Lo estaban esperando», señalaron voceros vinculados a la investigación a cargo del caso.
Un sospechoso cercado y bajo intensa búsqueda
Las miradas de la Justicia de Córdoba apuntan a Agustín Alexis “Manay” Guevara, de 25 años, señalado como el presunto autor material de los disparos. Guevara tiene su domicilio en Frontera, una localidad santafesina separada de San Francisco apenas por una calle, lo que facilita el movimiento interprovincial de las bandas delictivas. Aunque las fuerzas de seguridad santafesinas realizaron múltiples allanamientos en su vivienda de Frontera, el sospechoso no fue localizado y la búsqueda se declaró de máxima prioridad para ambas policías provinciales.
Ochonga, por su parte, arrastraba antecedentes delictivos y había recuperado la libertad condicional apenas una semana antes del crimen, tras cumplir parte de una condena por robo calificado. Además, la víctima contaba con otras causas judiciales abiertas en su contra, un elemento que los pesquisas consideran clave para reconstruir las horas previas al homicidio y determinar los posibles instigadores del ataque.
La hipótesis del narcotráfico en la región
Las autoridades descartaron rápidamente que el homicidio fuera el resultado de una discusión espontánea o de un hecho de violencia urbana aislado durante las celebraciones futbolísticas. El propio ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, se refirió al caso y vinculó de manera directa el crimen con las bandas dedicadas al comercio de estupefacientes que operan en la frontera entre ambas provincias.
Quinteros calificó el hecho como un «cruento ajuste de cuentas» motivado por «disputas territoriales» en una región que las autoridades consideran crítica. En declaraciones públicas, el funcionario provincial remarcó la complejidad del panorama de seguridad en el límite interprovincial:
Todos sabemos que es una zona caliente del narcotráfico y, bueno, vamos a actuar también en consecuencia en la zona.
Con este escenario, la investigación judicial avanza bajo la hipótesis de una venganza narco planificada al detalle, donde la masividad de los festejos populares sirvió como el escenario ideal para asegurar la impunidad momentánea de los sicarios.

