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Crisis de las pymes: Osvaldo Cornide advirtió que cerraron más de 26.000 empresas y reclamó un ‘RIGI’ sectorial

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Osvaldo Cornide, presidente honorario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), lanzó una dura advertencia sobre la situación crítica que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en el país. El dirigente gremial empresario reclamó la urgente implementación de un «RIGI para las pymes» o políticas activas que devuelvan la viabilidad al sector, en medio de un escenario de fuerte contracción del consumo interno, alta presión tributaria y falta de financiamiento.

Cornide respaldó su reclamo con cifras oficiales alarmantes sobre el impacto de la recesión en el entramado productivo nacional. Según detalló, en los últimos dos años y medio cerraron sus puertas 26.448 empresas, en su gran mayoría pymes. Esta ola de cierres arrastró consigo la pérdida de 339.841 puestos de trabajo registrados, afectando principalmente al empleo privado generado por el sector de menor escala.

Una «cancha inclinada» frente a las grandes inversiones

Si bien el referente de CAME reconoció el consenso político sobre la necesidad de promover grandes inversiones en sectores dinámicos como la agroindustria, la energía y la minería para conseguir divisas, cuestionó fuertemente la asimetría de las reglas de juego vigentes.

«La verdad es que hay reglas de juego muy diferentes, una cancha inclinada y embarrada».

En ese sentido, el dirigente puntualizó que mientras los nuevos sectores dinámicos gozan de beneficios fiscales, laborales y legales de excepción gracias al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), las pymes deben lidiar con «el ajuste y contracción del consumo interno, una presión tributaria altísima, crédito escaso y caro, y el lento pero implacable aumento de costos» derivado del retraso cambiario y la inflación en dólares.

El reclamo de un consenso para el desarrollo

Para el dirigente de CAME, el discurso que justifica la desaparición de empresas bajo el concepto de «destrucción creativa» resulta altamente preocupante y atenta contra el tejido social del país. «Del cierre de empresas y destrucción de empleo se alimenta la desintegración social, la decadencia de la cultura del trabajo, la desesperanza y el malestar», advirtió, tras defender la capacidad histórica de adaptación de los pequeños empresarios argentinos.

Por último, Cornide enfatizó que el superávit fiscal no será sustentable en el tiempo si la base impositiva se reduce por el quiebre de las empresas. En ese marco, instó a la dirigencia y al Gobierno a buscar un acuerdo constructivo que incluya alivio fiscal, líneas de crédito accesibles y negociaciones colectivas que faciliten la creación de empleo genuino.

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