Política

Interna en el peronismo: por qué Cristina Kirchner y La Cámpora le declararon la guerra a Axel Kicillof

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La relación política entre la ex vicepresidenta Cristina Kirchner, la agrupación La Cámpora y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, atraviesa su peor momento histórico. Lo que antes era un alineamiento incondicional y admiración mutua se transformó en un escenario de hostilidad abierta y acusaciones cruzadas de traición que amenazan con fracturar el principal bastión electoral del peronismo.

El fuego cruzado de La Cámpora

Los cuestionamientos públicos contra el mandatario provincial dejaron de ser sutiles. En las últimas semanas, referentes del ala dura del kirchnerismo salieron a marcar la cancha con declaraciones de alto voltaje político. Uno de los ataques más duros provino de Facundo Tignanelli, titular del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados bonaerense y mano derecha de Máximo Kirchner, quien comparó la postura del gobernador con el histórico dirigente sindical Augusto Vandor.

«Desde que Axel tomó distancia de Cristina, cada vez le fue peor al pueblo argentino. Mis abuelos trabajaron para que Perón vuelva, no para encontrar una alternativa con Vandor»

A este embate se sumó la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, quien advirtió que a los dirigentes que aspiran a ser candidatos «les falta lo que a Cristina le sobra: coraje». Por su parte, el senador Oscar Parrilli tildó a Kicillof de «ingrato», mientras que el propio Máximo Kirchner le reprochó no visitar a la ex mandataria en su domicilio de la calle San José, donde cumple condena por causas de corrupción.

En el plano privado, la tensión es aún mayor. En el peronismo bonaerense repiten que la propia Cristina Kirchner habría lanzado una dura advertencia ante los intendentes que la visitaron en su departamento de Constitución:

«Si me traicionó a mí, ¿cómo no los va a traicionar a ustedes?»

Las razones de la ruptura y el fantasma de 2023

El quiebre de la confianza mutua tiene raíces tanto políticas como personales. En el entorno de la ex presidenta le facturan a Kicillof haber desoído la estrategia electoral en 2023, cuando se negó a ser el candidato presidencial del espacio para asegurar su reelección en la provincia de Buenos Aires. Fue en ese proceso donde el gobernador pronunció la frase que todavía resuena como una afrenta en el Instituto Patria: la necesidad de «componer una nueva canción» y no seguir cantando «las que sepamos todos».

Asimismo, el cristinismo acusa a la gobernación bonaerense de haber acelerado los tiempos judiciales contra Cristina Kirchner al adelantar las elecciones provinciales el año pasado. A esto se suman reclamos de índole personal, como una supuesta falta de acompañamiento cuando ella buscó la presidencia del Partido Justicialista (PJ) y la aparente ausencia de llamados telefónicos de Kicillof durante una internación médica de la ex vicepresidenta por apendicitis.

La resistencia de La Plata y la gestión como trinchera

Desde la mesa chica de la gobernación bonaerense, liderada por ministros clave como Carlos Bianco y Andrés «Cuervo» Larroque, la estrategia frente a los ataques es evitar la confrontación directa en los medios de comunicación. Aunque sectores del peronismo provincial les aconsejan aplicar la ley del talión y desplazar a los funcionarios camporistas que ocupan cargos en el gabinete provincial, en La Plata descartan de plano esa opción.

Cerca de Kicillof sostienen que el verdadero conflicto radica en el intento de Máximo Kirchner de subordinar la gestión bonaerense a sus decisiones políticas. «Máximo quiere dar órdenes y que Axel acate, es así de simple», resumen en el entorno del gobernador, donde temen que ceder terreno termine convirtiendo a Kicillof en una figura debilitada, similar a la experiencia de Alberto Fernández durante su mandato presidencial.

De esta manera, el kicillofismo apuesta a blindar la gestión como su principal activo de cara al armado nacional de 2027, optando por responder en off para preservar la gobernabilidad y evitar que la interna paralice la administración de la provincia más poblada del país.

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