Consumo con tarjetas: por el Mundial y el aguinaldo, los saldos en dólares saltaron un 44,5%
Los primeros días de julio trajeron un alivio para el consumo masivo en la Argentina. Impulsados por los viajes para ver a la Selección de Lionel Messi, las reservas para las vacaciones de invierno y el cobro del medio aguinaldo, los saldos financiados con tarjetas de crédito registraron un fuerte repunte. Según un informe de la consultora Grit Capital Group, las operaciones en dólares treparon un 44,5% interanual, mientras que el financiamiento en pesos avanzó un 13,6% respecto al mes anterior.
El «efecto Messi» y el impacto del aguinaldo
Para el equipo de Research de Grit Capital, el salto en los consumos dolarizados representa un «enorme cartel luminoso» vinculado directamente a la cantidad de argentinos que viajaron a Estados Unidos. En términos de volumen, el promedio móvil de cinco días de los saldos de tarjetas de crédito en dólares alcanzó los US$ 753 millones, marcando una clara diferencia frente a los US$ 521 millones registrados en el mismo período del año anterior.
Por el lado de la moneda local, el incremento mensual del 13,6% se atribuye principalmente a la planificación de las vacaciones de invierno por parte de los hogares de ingresos medios y altos. Además, la inyección de liquidez que significó el pago del Sueldo Anual Complementario (SAC) a fines de junio motorizó un incremento en los depósitos bancarios, parte de los cuales podría mantenerse dentro del sistema financiero.
“La buena noticia es que el impulso del crédito empieza a mostrar señales de vida más creíbles”, concluyó el trabajo de Grit Capital Group.
La advertencia por la morosidad récord
A pesar del optimismo oficial, otras voces del mercado financiero sugieren cautela. Desde la consultora Econviews, liderada por el economista Miguel Kiguel, advirtieron que el crédito en pesos avanzó apenas un 0,2% real durante junio y que, al descontar los factores estacionales, el indicador mostró una contracción del 0,3%. Según su análisis, el mejor desempeño sigue concentrado en las líneas corporativas, mientras que el consumo familiar continúa golpeado por las elevadas tasas de interés reales.
El principal freno para una recuperación sostenida radica en el fuerte deterioro de la cadena de pagos. De acuerdo con estimaciones de la consultora 1816 basadas en datos oficiales, la irregularidad en la cartera de créditos destinados a las familias trepó al 12,7% en mayo, consolidando 19 meses consecutivos de subas y alcanzando el nivel más alto en más de dos décadas. Este fenómeno provocó que más del 27% de los deudores —equivalente a casi 7 millones de personas— perdieran su condición de sujetos de crédito.
“Esperamos que en el segundo semestre el crédito retome el crecimiento, aunque sin llegar a ser un boom”, proyectaron desde Econviews.
La apuesta del Gobierno para la reactivación
Para la gestión de Javier Milei, la reactivación del crédito es un pilar fundamental para consolidar la salida de la recesión. Tanto el Banco Central (BCRA) como el Ministerio de Economía confían en que el financiamiento será el motor de la próxima fase del programa económico. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, aseguró recientemente que el ciclo de expansión ya es visible en el segmento dolarizado y que el crédito en pesos se acelerará una vez que la mora bancaria toque su techo.
En sintonía, el viceministro de Economía, José Luis Daza, ratificó el rumbo de la política oficial al señalar que «sin crédito el país no se va a desarrollar». El funcionario anticipó que el Palacio de Hacienda trabaja en el diseño de nuevas herramientas financieras, con especial foco en el sector de la construcción por su dinamismo para la generación de empleo genuino. El gran interrogante que desvela a la city porteña es si este repunte de julio es el inicio de una tendencia firme o solo un alivio pasajero impulsado por el turismo y el aguinaldo.

