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Mundial 2026: la Selección venció a Suiza en el alargue con un golazo de Julián Álvarez

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KANSAS CITY.- En una noche de altísima tensión y mística futbolera, la Selección Argentina selló su pasaje a las semifinales del Mundial tras derrotar a Suiza por 3-1 en el tiempo suplementario. El encuentro, disputado ante una marea de más de 40.000 hinchas albicelestes que hicieron temblar el imponente Arrowhead Stadium, volvió a ratificar que este plantel posee un corazón inquebrantable para superar la adversidad. Un derechazo inolvidable de Julián Álvarez en el alargue y una definición de Lautaro Martínez sobre el final desataron el desahogo de un equipo que, sin brillar, sigue alimentando el sueño del campeonato.

El trámite del partido volvió a evidenciar las dos caras de la moneda para el conjunto que dirige Lionel Scaloni. El inicio fue auspicioso gracias a la efectividad en la pelota parada, una de las principales virtudes del equipo en esta Copa del Mundo. Tras un preciso tiro de esquina ejecutado por Lionel Messi, el volante Alexis Mac Allister metió un cabezazo certero para estampar el 1-0 parcial. Este tanto significó el quinto gol que la Selección convierte mediante jugadas preparadas en lo que va del torneo, consolidándose como un recurso vital ante la falta de fluidez en el juego asociado.

Sin embargo, la ventaja tempranera no trajo tranquilidad. Argentina se replegó y adoptó una postura llamativamente pasiva, cediéndole la iniciativa a Suiza y sufriendo en las transiciones defensivas, especialmente por la banda derecha custodiada por Nahuel Molina. Con Enzo Fernández tapado en la salida y Rodrigo De Paul más abocado a la fricción que a la distribución, el equipo nacional cayó en un bache creativo. Messi quedó excesivamente aislado en ataque y la posesión argentina durante la primera mitad se desplomó al 40%, registrando el índice más bajo en lo que va de la competencia.

La resistencia de Dibu Martínez ante el asedio helvético

La segunda mitad profundizó las alarmas. Suiza, liderada por la potencia del delantero Breel Embolo, comenzó a lastimar con envíos profundos y remates de media distancia. Ni siquiera la expulsión del propio Embolo —que dejó a los europeos con diez hombres durante la mitad del segundo tiempo— le permitió a la Selección controlar el partido. El empate suizo llegó por decantación ante el retroceso excesivo de Argentina. En ese contexto de zozobra, la figura de Emiliano «Dibu» Martínez resultó fundamental, sosteniendo el arco nacional con una seguidilla de atajadas clave que impidieron la derrota antes de los noventa minutos.

Apuesta al ataque, el desahogo de Julián y el cruce con Inglaterra

Con el partido en el alargue y el cansancio a cuestas, Scaloni decidió patear el tablero. El entrenador demoró los cambios pero finalmente mandó a la cancha a Nicolás González y Lautaro Martínez para poblar el área rival. En una apuesta inédita, Argentina terminó jugando con un «triple nueve» en cancha (Lautaro, Julián Álvarez y el correntino José López), sumados a Messi y Thiago Almada. La presión asfixiante dio sus frutos cuando la «Araña» Álvarez capturó una pelota suelta y sacó un derechazo fulminante para poner el 2-1 y desatar la locura en Kansas City.

Ya con Suiza completamente jugada en ataque, Lautaro Martínez aprovechó una contra para firmar el 3-1 definitivo, asegurando la presencia argentina entre los cuatro mejores seleccionados del planeta. El próximo desafío será de máxima exigencia: Inglaterra, un rival histórico que viene de eliminar a Noruega con solvencia, espera en las semifinales. La Selección sabe que deberá corregir desacoples tácticos y recuperar el volumen de juego, pero este triunfo agónico demuestra que la fe de este grupo sigue siendo su principal motor hacia la gloria.

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