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Alumbrado a demanda: la UNRN y el Conicet patentaron un sistema inédito contra la contaminación lumínica

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En un hito histórico para la ciencia regional, la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y el Conicet obtuvieron la primera patente en la historia de esa casa de estudios por un sistema de iluminación pública a demanda sin antecedentes mundiales registrados. Esta tecnología permite que las luminarias se enciendan únicamente cuando un peatón lo solicita a través de su teléfono celular, creando una estela de luz a su paso.

El proyecto nació de una necesidad concreta en el barrio Villa Los Coihues, cerca del Lago Gutiérrez, en la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche. Durante años, la comunidad estuvo dividida entre quienes exigían más luz por seguridad y quienes buscaban preservar la oscuridad para proteger la fauna nocturna y la observación del cielo estrellado. En 2014, una asamblea de más de 120 vecinos decidió buscar una «tercera vía»: la iluminación respetuosa, dando origen al plan director que hoy se materializa.

Cómo funciona la estela de luz a demanda

A diferencia de los sensores de movimiento tradicionales, que pueden activarse por animales, ramas o movimientos fortuitos, este sistema solo se activa por decisión del usuario. Esto no solo reduce drásticamente el consumo energético, sino que también mitiga la contaminación lumínica, un problema creciente que afecta la biodiversidad y la salud humana.

El dispositivo funciona mediante balizas y comunicación Bluetooth. Los usuarios deben utilizar una aplicación llamada Beacon Simulator para emitir una señal que las luminarias detectan, encendiéndose únicamente durante el trayecto recorrido. Aunque los primeros prototipos utilizaban wifi, el trabajo conjunto de docentes y estudiantes de diversas ingenierías permitió perfeccionar la tecnología hasta alcanzar el diseño actual.

El desarrollo fue coordinado por el investigador Santiago Conti dentro de la asignatura Ciencia, ética e intervención socioproductiva y ambiental, una materia interdisciplinaria que reúne estudiantes de las ingenierías Ambiental, Electrónica, en Telecomunicaciones y Computación, junto con la Licenciatura en Economía. En el diseño final participaron activamente los hoy graduados Ismael Fernández y Sabina Buss.

“Las necesidades sociales también tienen que tener su versión tecnológica. No se trata solamente de tener una buena idea, sino de comprender cómo una comunidad aborda una problemática y encontrar cuál puede ser el aporte de la universidad desde la tecnología y el conocimiento”, afirmó Conti.

Futuro y aplicaciones comerciales

Tras una de las pruebas piloto realizada en 2023 en el Pasaje Peatonal Parque Nacional El Rey de Los Coihues, validada mediante encuestas a los vecinos, el sistema está listo para su implementación a mayor escala. La patente otorgada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) otorga a la UNRN y al Conicet los derechos sobre esta tecnología, que tiene potencial para ser adoptada por municipios, cooperativas de servicios públicos y empresas del sector.

Como señaló el vicerrector de la Sede Andina, Diego Aguiar, este logro demuestra cómo el saber académico puede resolver problemas cotidianos de forma novedosa y adaptada a los valores de la región.

El impacto global de la contaminación lumínica

La región andina de Río Negro viene liderando iniciativas de este tipo. Como antecedente, en septiembre de 2023, un proyecto de la Escuela Nuevos Horizontes de El Bolsón, junto a la Fundación Osiris de Astronomía, resultó finalista del prestigioso Premio Zayed a la Sustentabilidad.

Aquel plan proponía que las luces se direccionaran hacia el suelo, con potencias moderadas y encendidos a demanda mediante una aplicación similar desarrollada por la UNRN. Diego Galperín, docente en la UNRN y presidente de Osiris, remarcó la gravedad de esta problemática a nivel global:

“Las luminarias públicas representan una problemática global: generalmente están mal colocadas, mal orientadas y son excesivas. Sus consecuencias más evidentes tienen que ver con el derroche de energía, que es un recurso escaso y no renovable; el daño a los animales, que necesitan la oscuridad para descansar u orientarse; las dificultades para la observación del cielo nocturno; el encandilamiento al momento de circular tanto en automóvil como de forma peatonal y, el más importante, las consecuencias negativas en la salud de las personas, ya que provoca insomnio, estrés y posibles enfermedades a futuro”, justificó Galperín.

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