Industria vs. Construcción: fuerte caída fabril y repunte de la obra en mayo
La economía argentina exhibió en mayo dos caras marcadamente opuestas: la industria manufacturera sufrió un nuevo y profundo retroceso, mientras que el sector de la construcción mostró signos de recuperación, con un crecimiento interanual y mensual. Los datos difundidos por el INDEC revelan la heterogeneidad de la actividad económica nacional, donde pocos sectores logran sostenerse.
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) registró en mayo una caída del 5,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando la mayor baja del año. Este resultado profundiza la contracción acumulada, que ya alcanza el 3,1% en los primeros cinco meses de 2026. La leve mejora del 0,4% respecto a abril no logra compensar la tendencia negativa general.
La industria, golpeada por casi todos sus sectores
El panorama industrial es desalentador, con catorce de las dieciséis divisiones manufactureras reportando caídas en mayo. El sector de maquinaria y equipo fue el más afectado, con un derrumbe interanual del 23,4%. Dentro de este rubro, la fabricación de maquinaria agropecuaria se desplomó un 29,6%, reflejando una menor producción de tractores, cosechadoras y sembradoras. Los electrodomésticos también sufrieron un fuerte golpe, hundiéndose un 34,1% debido a la menor elaboración de lavarropas, heladeras y cocinas.
La industria automotriz tampoco logró escapar a la tendencia negativa. La fabricación de vehículos cayó un 21,5%, arrastrando a toda la división a una baja del 15,9%. Según datos de ADEFA, las ventas a concesionarios de autos y utilitarios nacionales se desplomaron un 41,9% en el mes. A esto se suman las significativas caídas en la producción textil (-26,2%) y de prendas de vestir y calzado (-14,7%), sectores que, además, reportan una creciente competencia de productos importados.
Las únicas divisiones que mostraron crecimiento fueron la refinación de petróleo, con un aumento del 19,4%, y la industria del tabaco, que creció un 14,6%. Sin embargo, estos avances no son suficientes para revertir la tendencia general de contracción que afecta a la mayor parte del sector manufacturero.
Construcción: señales de recuperación con matices
En contraste con la industria, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC arrojó un panorama más alentador. En mayo, la construcción avanzó un 4,1% respecto al mismo mes de 2025 y registró un crecimiento del 6,3% en comparación con abril. Con estos resultados, el sector acumula una suba del 2,5% en los primeros cinco meses del año. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó este crecimiento mensual en sus redes sociales:
Importante!👇LA CONSTRUCCIÓN CRECIÓ 6,3% MENSUAL EN MAYO 🇦🇷🇦🇷🇦🇷✅ El Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC) registró un crecimiento de 6,3% mensual y de 4,1% interanual en mayo, acumulando una suba de 2,5% en los primeros cinco meses del año en relación a…
— totocaputo (@LuisCaputoAR) July 8, 2026
La mejora se ve reflejada en la demanda de insumos clave, con subas destacadas en pinturas (23,6%), hormigón elaborado (10,1%) y hierro redondo (9,6%), lo que sugiere obra activa en distintas etapas. No obstante, cayeron los pisos y revestimientos cerámicos (-19,6%) y el asfalto (-8,2%). Otros indicadores también acompañan la mejora: el empleo registrado en el sector privado de la construcción subió un 1,2% interanual en abril, y los permisos de edificación treparon un 16,6% en el mismo mes, acumulando un alza del 7,6% en el cuatrimestre.
A pesar de los datos positivos, la encuesta cualitativa del INDEC entre grandes empresas constructoras revela expectativas moderadas. De cara al trimestre junio-agosto, el 67,3% de las firmas dedicadas a obra privada no espera variaciones en la actividad, mientras que un 18,3% anticipa una caída y solo un 14,4% proyecta una mejora. El escenario es similar para las empresas de obra pública: el 60,2% no prevé cambios, el 23,7% espera una baja y apenas el 16,1% una suba. En ambos casos, la principal preocupación es el retroceso de la actividad económica general, seguido por los altos costos de construcción y, para la obra pública, los atrasos en la cadena de pagos.

