Espectáculos

Teatro Alvear: Mariano Pensotti estrena «La obra», un viaje existencial sobre la memoria y la ficción

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El aclamado autor y director Mariano Pensotti regresa a la escena porteña con su última propuesta, La obra, un espectáculo que desafía las convenciones teatrales y sumerge al público en un mundo complejo, filosófico y existencial. En cartel en el Teatro Alvear, la pieza indaga en la fascinación humana por los relatos, la historia y la memoria como construcciones maleables y, a menudo, ficcionales.

La obra, cuyo título ya sugiere una ambición monumental, se presenta como un intrincado juego de cajas chinas. Pensotti, conocido por su enfoque experimental y transdisciplinar, construye una ingeniería ficcional que se despliega en múltiples capas. La narrativa central gira en torno a un director obsesionado que decide crear una obra sobre otra obra, la cual, a su vez, se convirtió en la «más grande del mundo».

Un sirio en Coronel Sívori: el punto de partida

La impactante puesta en escena se inicia con la imagen de una casa circular de madera, evocando al mítico Globe Theatre, que late al ritmo de una música imponente y una iluminación intensa. La sorpresa inicial para el público argentino llega con la aparición de Rami Fadel Khalaf, un actor sirio radicado en Berlín, que habla en francés. Khalaf, refugiado de la guerra civil en su país, interpreta a un director de teatro libanés que viaja a Argentina para investigar la singular historia de Simon Frank.

Frank, un judío polaco que logró escapar de los campos de concentración, se instaló en Coronel Sívori, una localidad de la provincia de Buenos Aires. Allí, decidió reconstruir su vida a través de una obra de teatro que transformó al pueblo entero en su escenografía y a sus habitantes en intérpretes. Esta gesta histórica, que se extendió por décadas, concluye abruptamente al salir a la luz un terrible secreto.

El elenco, un verdadero «dream team» según la crítica, está compuesto por talentos como Alejandra Flechner, Diego Velázquez, Susana Pampín, Horacio Acosta y Pablo Seijo, quienes encarnan a los vecinos del pueblo. Los intérpretes deben sortear el vértigo de una escenografía imponente y giratoria, que les exige velocidad, constantes cambios de personaje y vestuario, y la capacidad de transitar entre la narración y el diálogo, el humor y la sensibilidad.

El sello Pensotti: experimentación y complejidad narrativa

La lógica de espectáculos del Grupo Marea (Mariano Pensotti, Mariana Tirantte, Diego Vainer y Florencia Wasser) funciona en esta pieza en una dialéctica ajustada de todo lo que han hecho en su historia. Esta casa que gira puede ser un homenaje de lo que significó El pasado es un animal grotesco (2010), para despuntar luego a todo lo que vino después y que en esta pieza aparecen: el enfoque experimental y transdisciplinar que fusiona literatura, cine y artes visuales para explorar la tensión entre la realidad y la ficción. Obras que emplean recursos narrativos complejos, como la fragmentación temporal, la superposición de múltiples historias paralelas, el uso de pantallas con subtítulos descriptivos y el desdoblamiento de los actores, quienes a menudo actúan como narradores de sus propias vidas en tercera persona.

La dramaturgia de La obra se erige como un edificio narrativo de múltiples pisos y pasillos secretos, un dispositivo escénico y literario que exhala complejidad. Pensotti, considerado uno de los directores de teatro contemporáneo más relevantes a nivel global, repite la maestría de su trabajo anterior, Una sombra voraz. Sin embargo, en esta ocasión, la sofisticación del procedimiento crea una «obra-mundo» que adquiere una vida propia, impidiendo quizás momentos de mayor intimidad o profundidad emocional, pero reafirmando la brillantez de un artista que eleva al público a buscar nuevas tonalidades y significados.

La ficha técnica de La obra se completa con el vestuario y la escenografía a cargo de Mariana Tirantte, la iluminación de David Seldes y la música de Diego Vainer. Las funciones se realizan de jueves a domingos a las 20 h en el Teatro Alvear (Corrientes 1659), con una duración de 80 minutos.

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