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El “Camino del Héroe” de Lionel Messi: la persistencia del deseo como motor inagotable

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En un contexto donde el fútbol moderno se ve dominado por la velocidad atlética, el marketing y las redes sociales, la figura de Lionel Messi emerge como un recordatorio de la esencia más pura del deporte. Así lo plantea un análisis de lectores de Clarín, que compara la carrera del astro argentino con el concepto del “Camino del Héroe” descrito por el mitólogo Joseph Campbell, una narrativa universal de transformación y superación.

El texto, enviado por Sergio Rienzi, resalta cómo Messi, al igual que el personaje de un mítico manga japonés, mantiene una relación casi arcaica con el balón, considerándolo su “amigo”. Esta conexión lo retrotrae a un “realismo mágico” en el campo de juego, con pinceladas de gambetas, pases que rompen líneas y cambios de ritmo que desafían la lógica del fútbol actual, un deporte que prioriza la verticalidad y los “cooling breaks” para los sponsors.

Messi y las tres etapas del héroe

El “Camino del Héroe” de Campbell se divide en tres etapas fundamentales: Partida, Iniciación y Regreso. La “Partida” de Messi se remonta a su adolescencia, cuando dejó su país para embarcarse en la aventura de jugar en las grandes ligas europeas, un desprendimiento familiar que forjó su carácter en pos de su deseo genuino de jugar al fútbol al más alto nivel.

La etapa de “Iniciación” estuvo marcada por desafíos y pruebas extremas, que pusieron a prueba la resiliencia del capitán argentino. Episodios como la final perdida del Mundial 2014 contra Alemania, y las consecutivas finales de Copa América ante Chile en 2015 y 2016, que incluso lo llevaron a una renuncia momentánea a la Selección, son ejemplos claros de estos momentos bisagra. Estas instancias críticas, según el análisis, son las que definen si un héroe perece o se transforma.

Es en este punto donde el “superpoder” de Messi se magnifica: el deseo. Un deseo “contagioso”, que se mantiene encendido como una antorcha en la oscuridad. El segundo gol de Messi ante Austria, en la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el Estadio Dallas, Estados Unidos, es citado como una manifestación de este deseo incombustible, un pique corto y una definición que reflejan las ganas incandescentes de un jugador que parece tener la misma pasión que a los 20 años.

Un eterno retorno al deseo

La tercera y última etapa, el “Regreso” a los orígenes, parece ser eludida por Messi. Su camino se transforma en un “eterno retorno” al deseo y al “poema del fútbol” que solo él puede armar. Una mezcla de magia, realismo y ensueño que se confunde con una guerra personal e íntima. Para el autor del texto, en el fútbol de Messi, como en la poesía, “siempre es la guerra”: la lucha constante por un deseo casi febril, infantil y sagrado que lo define.

El editor César Dossi complementa el análisis, señalando que la persistencia del deseo es el verdadero motor de la extraordinaria carrera de Messi. Más allá de los títulos, lo que explica el “fenómeno Messi” es su fidelidad a una vocación intacta que se mantiene a pesar del paso de los años y las derrotas. Esta sensación de estar presenciando una despedida en cada partido de Messi en este Mundial, según Dossi, despierta una admiración que trasciende los colores de la camiseta, porque representa la persistencia de un sueño, la prueba de que aún existen historias que se sostienen en el tiempo gracias a una combinación de esfuerzo y pasión.

“El hilo conductor invisible del Héroe es su profundo deseo: ‘Si lo mantiene encendido, es su antorcha en la oscuridad’”, concluye el texto, agregando que ese deseo es, en definitiva, “¡el deseo de todos!”.

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