Política

Crisis en el Senado: la oposición busca interpelar y censurar a Manuel Adorni y el Gobierno presiona a gobernadores

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El Senado de la Nación se encuentra en un virtual estado de deliberación ante la posibilidad de que esta misma semana se defina la continuidad del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La oposición se encamina a impulsar una interpelación y posterior moción de censura contra el funcionario, quien es investigado por enriquecimiento ilícito y cuenta con el respaldo del presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

La oposición dialoguista se acerca cada día más a respaldar la remoción del jefe de Gabinete, una iniciativa impulsada por el kirchnerismo. Una eventual moción de censura contaría con una amplia mayoría asegurada: a los 28 votos del interbloque peronista que conduce José Mayans, se sumarían aproximadamente 9 votos de la UCR, dos de Pro y al menos otros cuatro legisladores provinciales. Esta proyección alcanzaría los 43 votos, una cifra cercana a los dos tercios de la Cámara alta.

Presión del Ejecutivo a las provincias

Al tanto de estas probabilidades, el Poder Ejecutivo comenzó en las últimas horas a presionar a gobernadores para evitar que se consolide una mayoría que termine con Adorni repudiado por el Congreso. “Están presionando a las provincias para que no voten”, reveló a LA NACION un senador de la oposición dialoguista con contacto frecuente con gobernadores.

La misma información fue recabada en la bancada radical, donde confirmaron que mandatarios provinciales del centenario partido están recibiendo “sugerencias” para no sumarse a una ofensiva contra la continuidad de Adorni. Un antecedente de esta presión se vio en la última sesión, cuando la senadora chaqueña Silvana Schneider (UCR) fue la única de la oposición dialoguista que no votó a favor del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza vetada por los hermanos Milei.

Indignación opositora y postura de los bloques

En la oposición dialoguista, la indignación crece por las explicaciones de Adorni la semana pasada para justificar su incremento patrimonial, así como por la decisión de la Casa Rosada de sostenerlo. Un vocero de la UCR consultado por LA NACION indicó que el bloque está “debatiendo” su postura, aunque el clima es claramente contrario a Adorni. “Yo creo que los números para la censura están”, afirmó la fuente, recordando que el jefe del bloque, Eduardo Vischi (Corrientes), ya advirtió a Patricia Bullrich que la UCR no se “inmolaría” por Adorni.

Similar clima impera entre los bloques y interbloques de fuerzas provinciales. La cordobesa Alejandra Vigo (Provincias Unidas) ya expresó que Adorni “no puede seguir siendo jefe de Gabinete”. En sintonía se manifestaron el correntino Carlos Espínola y la salteña Flavia Royón, esta última alineada con el gobernador Gustavo Sáenz.

En Pro, el debate se centra entre las críticas a Adorni por sus “mentiras” ante Diputados el 29 de abril y el temor a ser envueltos en una “conspiración destituyente”, según lo argumentado por el diputado Fernando De Andreis. Sin embargo, la reducida bancada de senadores de Pro, presidida por Martín Goerling (Misiones), no estaría dispuesta a sacrificarse si el resto de la oposición dialoguista cierra filas. La bancada de Pro en el Senado se reduce a Goerling y María Victoria Huala (La Pampa), dado que Andrea Cristina (Chubut) se encuentra de licencia por maternidad.

El factor kirchnerista y las excepciones provinciales

Varios senadores oficialistas coinciden en que, en este caso, no podrán contar con el “fantasma del kirchnerismo” para unificar voluntades. Equiparan el debate sobre la interpelación de Adorni con la insistencia en las leyes de financiamiento universitario y de emergencia en discapacidad, donde toda la oposición se unió. Incluso el peronismo volvería a actuar unido: la salteña Carolina Moisés ya anticipó a Bullrich que Convicción Federal, su bancada, apoyaría la destitución si Adorni no renuncia.

Por el momento, se mantienen en silencio, aunque se sospecha que cederían a las presiones de la Casa Rosada, los representantes de Neuquén (Julieta Corroza) y de Misiones (Carlos Arce y Sonia Rojas Decut), que responden a los gobernadores Rolando Figueroa y Hugo Passalacqua. Lo mismo ocurriría con la tucumana Beatriz Ávila, cercana al gobernador Osvaldo Jaldo.

Un caso aparte son los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia, quienes, si bien suelen jugar con el gobernador Claudio Vidal, han demostrado tener un amplio margen de libertad para decidir en cuestiones que no afectan directamente a su provincia.

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