El caso Adorni y la «fiesta inolvidable»: de una foto en Nueva York a medio millón de dólares sin declarar
Lo que comenzó como una foto durante una visita a un cementerio judío en Nueva York, el pasado 8 de marzo, escaló hasta convertirse en una serie de revelaciones que pusieron en el ojo de la tormenta al vocero presidencial, Manuel Adorni. La imagen, captada por el medio Radio Jai, fue el punto de partida para una investigación periodística que desnudó inconsistencias en su patrimonio y generó un debate sobre la transparencia en la función pública.
El periodista Emiliano Russo, de Clarín, fue quien detectó a la esposa de Adorni en la fotografía. A partir de esa observación, se inició una pesquisa que, según la fuente, lleva ya tres meses de desarrollo. Las primeras informaciones revelaron el uso del avión presidencial para el viaje de su cónyuge a Nueva York. Luego, surgieron datos sobre un vuelo privado a Punta del Este y la conexión con un amigo que, además, realiza programas en la televisión pública.
El patrimonio bajo la lupa
La investigación se profundizó y arrojó luz sobre la adquisición de propiedades y reformas. Se mencionan departamentos en Caballito, una casa en un country con costosas remodelaciones que incluyen una cascada, y la intervención de una escribana en las operaciones. La polémica alcanzó su punto álgido con la tardía aparición de la declaración jurada de Adorni.
Finalmente, el vocero presidencial reconoció la posesión de medio millón de dólares que no había sido declarado inicialmente. Según su explicación, el dinero provendría de una caja de dólares de su padre y habría sido multiplicado a través de inversiones en criptomonedas. Esta admisión se suma a los 40 mil dólares que ya figuraban en sus declaraciones previas.
En paralelo a las revelaciones patrimoniales, las declaraciones públicas de Adorni también generaron controversia. En diversas apariciones televisivas, en la Cámara de Diputados y en conferencias de prensa, el funcionario sostuvo que todo su patrimonio estaba declarado y que el asunto era de índole familiar. Sin embargo, en un punto, afirmó que tenía sus ahorros “en negro como la mayoría de los argentinos”, una frase que desató críticas y fue rápidamente desmentida por el propio artículo.
La comunicación oficial y las declaraciones polémicas
El artículo también pone el foco en la comunicación de otros funcionarios del gobierno, como el ministro de Economía Luis Caputo, y el propio presidente Javier Milei. Se critica la tendencia a realizar declaraciones que, en lugar de beneficiar al gobierno, terminan fortaleciendo a la oposición. Un ejemplo citado es la frase de Caputo de este jueves:
“¿En serio quieren hacer creer que Kicillof es un potencial candidato? Toman a la gente de boluda.”
El autor sugiere que este tipo de comentarios, lejos de debilitar al gobernador de la provincia de Buenos Aires, lo instalan aún más en la discusión política. La nota propone, incluso, la creación de un “Ministerio de Frases y Declaraciones” para contener los exabruptos de los funcionarios y evitar declaraciones contraproducentes. Se menciona también a Federico Sturzenegger como otro funcionario que, ocasionalmente, «mete un hit» en términos de declaraciones polémicas, y al propio presidente, a quien se excusa por el estrés del cargo.
La nota concluye con una ironía sobre la «ley de inocencia fiscal» aprobada el 27 de diciembre pasado, que Adorni celebró en su momento. Seis meses después, su propio patrimonio no declarado fue blanqueado, lo que el autor atribuye, de forma sarcástica, a la «obra y gracia del Espíritu Santo. O del rabino, nunca lo sabremos».

