Reforma laboral: el empleo se reacomoda en 2026, pero el crecimiento económico es clave
Tras la implementación de la reforma laboral, el mercado de trabajo en Argentina se encamina hacia un 2026 de “reacomodamiento”. Sin embargo, los principales referentes del sector de capital humano son unánimes: la nueva ley puede aceitar los mecanismos de contratación, pero solo un sostenido crecimiento económico logrará encender el motor del empleo.
Para los especialistas consultados por LA NACION, el nuevo marco normativo promete reducir la litigiosidad, dar previsibilidad y modernizar las modalidades de contratación. No obstante, advierten que las decisiones de contratación responden más al contexto de cada industria que a los cambios legales inmediatos. En este escenario, las compañías están reconfigurando sus estructuras hacia modelos más flexibles y diversos, ante la falta de un rebote masivo en la actividad.
La reforma laboral ordena, pero no crea empleo por sí sola
Existe un consenso unánime: la reforma laboral es una “buena noticia” que aporta previsibilidad, pero no tiene la capacidad mágica de generar puestos de trabajo de forma aislada. Andrea Ávila, CEO de Randstad, señaló que la reforma es “una buena noticia para el largo plazo”, pero no alcanza para mover la aguja sin una macroeconomía que traccione. “La rueda de la generación de empleo se activa a partir de las inversiones y la tracción de la actividad económica, a través de un crecimiento de las diferentes economías regionales, en todas las industrias y en los diferentes mercados verticales del país, en especial los que son de mano de obra intensivos”, aclaró la ejecutiva.
Una lectura similar fue planteada por Luis Guastini, director general y presidente de ManpowerGroup. Explicó que “las decisiones de contratación están fuertemente vinculadas al nivel de actividad, con lo cual, para que se genere más empleo en 2026 es clave que la economía recupere dinamismo: que vuelva el crédito, que mejore el poder adquisitivo y que se reactive el consumo”. Guastini agregó que el mercado laboral argentino aún se encuentra en una etapa de cautela y que, para un impacto real, “es necesario avanzar en un enfoque integral que combine reglas claras, incentivos a la formalización y condiciones que faciliten que más trabajadores puedan incorporarse al empleo registrado y sostenible”.
Un año de transición: sin derrumbe, pero también sin rebote
Las consultoras coinciden en que 2026 no será un año de destrucción masiva de empleo, pero tampoco de expansión significativa. El escenario más probable es un proceso gradual de reacomodamiento. Damián Wachowicz, director de BaytonGroup, indicó que “el mercado laboral argentino suele reaccionar lentamente a los cambios estructurales y hoy además estamos atravesando una transformación más profunda de la matriz productiva”. En este contexto, se espera primero una mejora en los incentivos para contratar y en la formalización, mientras que la creación sostenida de empleo dependerá más del crecimiento económico.
Por su parte, Leandro Cazorla, CEO de Adecco, observó que la reforma introduce cambios que pueden favorecer “una recuperación gradual del empleo formal, sobre todo en sectores que venían postergando decisiones de contratación por la rigidez del esquema anterior”. Si la actividad económica acompaña, esperan un 2026 de moderada creación de empleo, particularmente en posiciones operativas, logísticas, industriales y de servicios.
Desde la perspectiva de los niveles medios y ejecutivos, Ezequiel Arcioni, director de Michael Page, señaló que la reforma aún no ha sido un factor determinante para acelerar o frenar proyectos de expansión. Las empresas mantienen sus prioridades estratégicas en materia de talento y están evaluando cómo se aplicarán los distintos aspectos de la reforma antes de tomar decisiones estructurales sobre sus equipos.
Ganadores y perdedores: los sectores que traccionan empleo
El mercado laboral muestra una fuerte heterogeneidad. Entre los sectores más dinámicos, que traccionan empleo, aparecen energía, minería y toda la cadena de oil & gas, impulsadas por proyectos de gran escala. También tecnología, datos y ciberseguridad mantienen una demanda sostenida, al igual que logística, apalancada en el crecimiento del ecommerce, y los servicios basados en el conocimiento, donde Argentina se posiciona como hub regional.
En contraposición, la construcción, el consumo masivo y el retail continúan mostrando limitaciones para incorporar personal; actividades como gastronomía y turismo avanzan con mayor lentitud; y algunos sectores industriales y actividades con menor competitividad atraviesan procesos de reconversión y se mantienen prudentes en sus planes de contratación. Andrea Ávila de Randstad destacó que “el empleo hoy es mucho más sensible a cómo evolucione este proceso, que a la regulación laboral. Al igual que el año pasado, el mercado laboral y la generación de empleo se seguirán concentrando en nichos específicos más resistentes a la coyuntura macro”.
Más flexibilidad: cómo cambiarán las formas de contratación
Uno de los cambios más concretos que esperan las consultoras no está tanto en la cantidad de empleo, sino en la forma en que las empresas contratarán. La reforma laboral introduce un marco más previsible y reduce el riesgo asociado a la litigiosidad, factores que históricamente condicionaron las decisiones de incorporación de personal, especialmente en las pymes.
“Muchas empresas no evaluaban solo el costo de contratar, sino también la incertidumbre asociada a eventuales conflictos o litigios laborales. Si ese factor se reduce, es razonable esperar que algunas decisiones de contratación se vuelvan más viables. Probablemente haya una matriz más flexible de decisión: mayor predisposición a contratar formalmente cuando la demanda lo justifique, más uso de esquemas eventuales cuando el negocio sea más variable, y también más tercerización de ciertas funciones”, señaló Damián Wachowicz, director de BaytonGroup.
Para las consultoras, este cambio se alinea con una tendencia ya presente en el mercado: el paso de estructuras rígidas a una matriz de contratación más dinámica. Andrea Ávila de Randstad explicó que “a los colaboradores con los que la compañía tiene una relación laboral permanente, se suman dependientes tercerizados, dotaciones temporarias, consultores, freelancers y proveedores estratégicos que también forman parte de su fuerza laboral”.
En la misma línea, Leandro Cazorla de Adecco observó que en estas etapas iniciales de recuperación económica las empresas priorizan esquemas que les permitan escalar sus dotaciones de manera gradual. Esto podría traducirse en más empleo formal bajo esquemas temporales o por proyecto, mayor uso de servicios de outsourcing y contratación especializada. Desde una perspectiva de mandos medios y ejecutivos, Ezequiel Arcioni de Michael Page aportó que, si bien el modelo de contratación permanente sigue siendo predominante (86%), las modalidades temporales o tercerizadas se posicionaron en 2025 como la segunda opción más utilizada para liderar proyectos estratégicos o abrir nuevas unidades de negocio.
El perfil trabajador: tecnología, datos y habilidades blandas
El cambio en las reglas de juego convive con una transformación más profunda: la del perfil del trabajador que las empresas demandan hoy. El mercado avanza hacia una lógica en la que las habilidades técnicas, el manejo de datos y la capacidad de adaptación se vuelven determinantes.
Las consultoras coinciden en que los perfiles más buscados para 2026 están vinculados a la tecnología y al análisis de información: especialistas en inteligencia artificial, machine learning y ciencia de datos encabezan la demanda, junto con roles en ciberseguridad, desarrollo de software y automatización. También se sostienen las búsquedas de ingenieros en distintas ramas y de técnicos. En contrapartida, algunos roles tradicionales comienzan a perder peso: las tareas administrativas repetitivas o transaccionales son cada vez más absorbidas por procesos automatizados.
Asimismo, de acuerdo a las consultoras, las habilidades blandas ganan protagonismo. La adaptabilidad, la capacidad de aprendizaje continuo, la comunicación y el trabajo en equipo aparecen como condiciones cada vez más valoradas. En este contexto, los especialistas advierten también un descalce entre la oferta y la demanda de talento, tanto en profesiones tradicionales como en nuevas áreas por su menor nivel de conocimiento y desarrollo.
El riesgo: flexibilizar sin crecer
Para los especialistas, el riesgo es unánime: si la actividad económica no repunta, la reforma laboral puede producir un mercado más ordenado, pero no más empleo. “Si la actividad no crece de manera sostenida, el mercado laboral formal podría continuar relativamente estancado y seguiríamos viendo presión hacia la informalidad”, advirtió Damián Wachowicz.
Por su parte, Leandro Cazorla añadió que “si la economía no logra consolidar una recuperación sostenida, es probable que el impacto de la reforma se vea principalmente en cambios en las modalidades de contratación más que en un aumento significativo del empleo total. Por eso es clave que el nuevo marco normativo se combine con estabilidad macroeconómica, inversión productiva y políticas que incentiven el desarrollo de sectores estratégicos”.

