Ecosistema de pagos: por qué los argentinos tienen hasta seis cuentas financieras
La dinámica del consumo y la inversión en Argentina ha llevado a los ciudadanos a construir un complejo y diversificado ecosistema de pagos. La proliferación de aplicaciones financieras y la búsqueda constante de beneficios impulsan a muchos a tener abiertas, en promedio, cerca de media docena de cuentas financieras diferentes, combinando bancos tradicionales y plataformas fintech.
Este fenómeno se explica por la conveniencia: si una aplicación ofrece descuentos en delivery, se descarga; si una app de movilidad reintegra en una billetera virtual, se suma otra cuenta. Lo mismo sucede con las plataformas de inversión o las cuentas globales en dólares, que permiten pagar consumos en el exterior sin costos de conversión ni percepciones adicionales. Esta multiplicidad coexiste con las cuentas bancarias tradicionales, que a menudo también son varias gracias a paquetes bonificados y beneficios asociados a tarjetas de crédito.
La evolución del mapa financiero: del banco al ecosistema múltiple
El mapa financiero argentino experimentó una transformación radical en los últimos 25 años, con una aceleración notable en el último lustro. Lionel Holzman, CCO & Value Offer Head de Brain Network, consultora especializada, explica que “en 2001, los bancos eran los principales protagonistas en el mercado, ocupando un rol de referentes tanto para las personas como para las empresas: su confianza y trayectoria parecía inquebrantable”. Sin embargo, el «corralito» de 2001 marcó un quiebre en la percepción, posicionando a los bancos como “retenedores del ahorro”.
Entre 2003 y 2010, el sistema bancario redefinió su estrategia, reduciendo el riesgo, aumentando la liquidez y orientándose al consumo. En los años siguientes, la satisfacción de los usuarios se estabilizó en niveles altos, momento en que irrumpieron las fintechs. Hoy, el protagonismo se comparte. Según el estudio Básicos del negocio retail de Brain Network, más del 40% del mercado elige billeteras virtuales como su institución principal, mientras que el 60% se inclina por un banco. Sin embargo, la “infidelidad” es la norma, con los usuarios reconociendo tener en promedio cinco relaciones o soluciones financieras, sin contar las cuentas de inversión y las billeteras cripto.
“Las personas ya no eligen una sola app financiera: arman su propio ecosistema según qué les resuelve mejor cada necesidad.”
— Joaquín Díaz Vélez, Business Manager de Flux IT
Esta diversificación no solo plantea un reto de integración para las empresas, sino que también abre la puerta a una segmentación más precisa. Díaz Vélez, de Flux IT, señala que al operar en múltiples plataformas, el usuario genera una huella digital que permite a las empresas entender mejor sus necesidades en tiempo real y ofrecer productos personalizados.
Inversiones y crédito: la competencia por la retención
En el mundo de las inversiones, la dinámica también se inclina hacia la “multiplataforma”. Operar en un bróker de Bolsa o una ALyC (Agente de Liquidación y Compensación) se ha vuelto habitual, lejos de ser exclusivo para grandes patrimonios. La competencia es intensa y la fidelidad del cliente es un desafío. Lorena Malatesta, VP de Marketing de IOL Inversiones, subraya: “El cliente se queda donde siente que le resuelven, donde puede operar simple, con información clara, buenos productos y una marca en la que confía”. IOL busca ser una plataforma integral, pero siempre desde la libertad de elección del cliente.
Cocos, una de las ALyCs más recientes, ha apostado por romper moldes y obtuvo una “patente” de banco para ampliar su oferta. Sebastián Wilner, presidente de la fintech, enfatiza que “hoy hay competencia real y el usuario elige el que resuelve un problema concreto no el que tiene más sucursales o da cashbacks”. Las billeteras virtuales también buscan su lugar en este segmento; más de 22 millones de personas invierten en fondos comunes a través de estas plataformas, según datos aportados por Díaz Vélez.
La proliferación de aplicaciones financieras parece no tener techo. Holzman, de Brain Network, observa una continuidad en el crecimiento, con usuarios proclives a sumar soluciones gratuitas, con procesos de onboarding simples e inmediatos e incentivos por darse de alta. Sin embargo, el desafío clave es sostener el nivel de uso y preferencia a lo largo del tiempo. “La competencia ya no pasa por capturar toda la relación, sino por resolver mejor un momento específico”, añade Díaz Vélez, destacando la importancia de la tecnología y la interoperabilidad para una autonomía financiera sin precedentes.
En el ámbito crediticio, la diversificación también es notoria. La oferta de las fintech creció rápidamente, atendiendo a menudo a segmentos de la población que no acceden al crédito bancario. Esto ha llevado a una expansión, aunque con altos niveles de morosidad que se readecuarán. Según el último Informe de Crédito Fintech del ITBA y la Cámara Argentina Fintech, 4 de cada 10 personas con crédito formal en el país ya operan con una fintech, duplicando la cifra de hace dos años. La cantidad de clientes fintech creció 121% en dos años, superando los 8,1 millones de usuarios activos.
De estos, casi 2,3 millones solo tienen crédito formal a través de fintechs, mientras que 5,8 millones lo comparten con entidades financieras. El perfil del tomador de crédito fintech muestra que el 51% tiene entre 18 y 39 años y el 53% son mujeres. La asistencia promedio fue de $541.394, frente a los $4,1 millones de las entidades tradicionales, manteniendo un perfil de préstamos de bajo monto. A pesar del aumento de la mora en línea con el sistema financiero, se observa una desaceleración desde noviembre. El crédito privado en Argentina representa apenas el 13,1% del PBI, muy por debajo del promedio latinoamericano del 47,8%.

