Triple crimen en Florencio Varela: procesaron a «Pequeño J» por narcotráfico, violencia de género y explotación sexual
El juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, dictó hoy el procesamiento con prisión preventiva para Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, un ciudadano peruano de 20 años, por su implicación en el triple crimen de Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15). Los cuerpos mutilados de las víctimas fueron hallados enterrados en una casa de Florencio Varela en septiembre pasado.
La resolución judicial describe el caso como “paradigmático de violencia extrema contra las mujeres por motivos de género en un contexto de criminalidad organizada que involucra el narcotráfico y la explotación sexual”. Según el magistrado, “Pequeño J” realizó “aportes esenciales” para la concreción de los asesinatos.
La acusación y el rol de «Pequeño J»
Valverde Victoriano fue procesado por el delito de homicidio agravado por cometerse con el concurso premeditado de dos o más personas, con ensañamiento, con alevosía y por mediar violencia de género, reiterado en tres hechos y en concurso real entre sí. Adicionalmente, se le trabó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 1000 millones de pesos.
El auto de procesamiento, que también lleva la firma del secretario penal Ignacio Calvi, detalla la participación del imputado:
Se ha podido establecer que Valverde Victoriano ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas en el inmueble donde fueron privadas de su libertad y posteriormente asesinadas.
Las víctimas fueron vistas por última vez la noche del 19 de septiembre, cuando se subieron a una camioneta Chevrolet blanca en Ciudad Evita, La Matanza, bajo la creencia de que se dirigían a una fiesta. Sin embargo, fueron llevadas a una casa en Florencio Varela, donde fueron torturadas y asesinadas esa misma noche.
El móvil principal del triple crimen, según la investigación, sería una venganza por el robo de 30 kilos de cocaína, un hecho que habría sido protagonizado por un conocido de una de las víctimas.
Agravantes y otros implicados
El juez Rodríguez fundamentó los agravantes acreditados en la causa. La alevosía se estableció por el estado de indefensión absoluta de las víctimas, que estaban privadas de su libertad, maniatadas y sometidas por múltiples agresores. El ensañamiento se justificó por el “incremento deliberado e innecesario del sufrimiento, mediante la producción de múltiples lesiones antes de causar la muerte”. La violencia de género se aplicó al considerar que los hechos se inscriben en un contexto de violencia extrema contra mujeres en situación de vulnerabilidad, conforme a los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
“Pequeño J” no es el único sospechoso en la mira de la justicia. Matías Ozorio, otro presunto partícipe del triple crimen, también fue detenido en Lima, Perú. La captura internacional de Ozorio había sido solicitada por el primer fiscal de la causa, Gastón Duplaá, y avalada por el juez de Garantías de La Matanza, Fernando Pinos Guevara.
La investigación, que inicialmente estuvo a cargo de la fiscalía de homicidios de Adrián Arribas, pasó al fuero federal cuando se determinó la posible vinculación del caso con el narcotráfico, lo que llevó a la intervención del juez Rodríguez.
El magistrado sostuvo el dictado de la prisión preventiva al considerar la gravedad de los delitos y la alta probabilidad de una pena de prisión perpetua en caso de condena, lo que representa un claro “riesgo procesal” de fuga o de entorpecimiento de la investigación por parte de los imputados.

