Preocupación por apuestas online entre adolescentes en el Mundial: «Va a ser un caldo de cultivo»
La proximidad del Mundial de fútbol ha encendido las alarmas entre familias y especialistas en adicciones, quienes manifiestan una creciente preocupación por el exponencial aumento de las apuestas online entre adolescentes. Lo que para muchos es una fiesta deportiva, se presenta como un «caldo de cultivo» para la ludopatía, un problema de salud pública que afecta a un segmento cada vez más joven de la población.
Julieta F., madre de dos adolescentes de 15 y 17 años en Belgrano, relata una escena que la dejó intranquila: durante un partido, los amigos de sus hijos no miraban la televisión sino sus celulares, apostando online. «Me da mucho miedo lo que se va a vivir en este Mundial», confiesa. Esta inquietud es compartida por psicólogos y voceros religiosos, quienes advierten sobre el impacto de la Copa del Mundo en un contexto donde las plataformas de apuestas son de fácil acceso y la legislación aún no logra contener el fenómeno.
El impacto en cifras: la juventud bajo riesgo
Las estadísticas son contundentes y reflejan la magnitud del problema. Un estudio de Unicef Argentina y Unesco, “Kids Online Argentina”, reveló que el 24% de los adolescentes de entre 12 y 17 años ya apostó «alguna vez» en línea. Además, más del 60% de los chicos de 9 a 17 años conoce a alguien que apostó dinero online. Este no es un consumo aislado, sino una práctica masiva que «pone en riesgo derechos básicos», según el informe.
Otro relevamiento del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, realizado sobre 11.000 estudiantes secundarios, confirmó que seis de cada diez jóvenes argentinos están expuestos a las apuestas, y el 16% apostó alguna vez, mayoritariamente desde el celular. Un dato alarmante es que la mitad de los adolescentes consultados recibió ayuda de un adulto para ingresar a estas plataformas, y no supieron diferenciar entre sitios legales e ilegales.
Ludopatía: deudas, amenazas y la pérdida de la pasión deportiva
Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía y tecnoadicciones, y directora de Lazos en Juego, explica que el Mundial de Qatar marcó un antes y un después. «Unos meses después, empezaron a aparecer en los consultorios pacientes muy jóvenes, a partir de los 11 años, con problemas de apuestas deportivas», señala. Estos chicos llegaban con deudas y préstamos, y muchos siguen en tratamiento.
Blanca advierte que el nuevo Mundial intensificará esta situación: «En estos cuatro años, lejos de ordenar, legislar y regular es todo lo contrario. Las apuestas están en el centro de la escena». La especialista observa que muchos adolescentes «se aburren si miran fútbol y no apuestan», sintiendo que pierden una oportunidad. Para los que ya están en tratamiento, el Mundial representa un dilema, una «especie de murmullo general que dice ‘hay que apostar’», lo que requiere un mayor esfuerzo y apoyo para mantener la abstinencia.
El sacerdote Munir Bracco, vocero del Arzobispado de Córdoba, resalta cómo las apuestas están «destruyendo incluso la cultura deportiva de los Campeones del Mundo». En diálogo con LA NACION, Bracco denuncia que «el fervor por las apuestas está a tope y parece estar reemplazando la pasión del fútbol», lo que, según él, «va a estallar situaciones de salud mental de muchos chicos». El vocero relata casos dramáticos, desde familias que perdieron bienes por deudas de sus hijos menores hasta situaciones de amenazas y, «hasta hemos visto casos de suicidio adolescente. No se puede tomar livianamente esto. Es un problema de salud pública», enfatiza.
Falta de regulación y el desafío de la prevención
Pese a la creciente preocupación, el avance en materia legislativa es lento. La Ley de prevención de la ludopatía y regulación de apuestas en línea, aprobada en Diputados hace ocho meses, espera sanción definitiva en el Senado y podría perder estado parlamentario. Un proyecto de ley presentado por el gobierno nacional a fines de mayo, girado a comisiones, pone el foco en el juego clandestino y el acceso de menores, pero no prohíbe la publicidad ni los bonos de bienvenida, restricciones que sí figuran en el texto de Diputados.
Florencia Gabutti, consultora en ciudadanía digital y convivencia, y docente, critica el «poco avance en materia legal para legislar» a nivel nacional. Destaca, sin embargo, el trabajo en talleres municipales y escolares para abordar la temática. Gabutti explica que en un país futbolero como Argentina, la «falsa ilusión de poder predecir jugadas y resultados» es un factor que impulsa a los chicos a apostar.
La distinción entre ludopatía y juego problemático es clave. La ludopatía es un diagnóstico clínico extremo, pero las familias a menudo no perciben el problema del juego en etapas iniciales. «Esto a veces hace que las familias no perciban realmente el problema de que los adolescentes participen de estos espacios: se quedan con la tranquilidad de que su hijo no manifiesta esta conducta extrema y lo toman como un juego de la edad», agrega Gabutti.
Marcelo de Brito, director de la Red de Colegios Maristas, señala la «presión social por apostar entre los adolescentes es muy alta» y el Mundial es un factor de riesgo para que nuevos chicos ingresen al mundo de las apuestas. Por ello, refuerzan las charlas y piden a los padres estar «más atentos que nunca» y «desarticular situaciones proapuestas». Incluso con el álbum de figuritas, los colegios Maristas intervinieron para promover un intercambio «más lúdico que comercial», buscando «recuperar la alegría de gritar un gol todos juntos» y evitar que cada uno se pierda «ese momento compartido» por una «victoria individual» en el celular.
Guía para evitar las apuestas en el Mundial
Débora Blanca elaboró una guía con recomendaciones para adolescentes y familias:
1. No mirar los partidos con amigos que apuestan.
2. Disfrutar de los partidos dejando el celular lejos, que dé fiaca buscarlo.
3. Evitar publicidades y conversaciones sobre apostar.
4. Recordar que empezaron tratamiento porque con las apuestas perdieron, y solo ganó el casino ilegal.
5. Desechar la idea de apostar como manera rápida de pagar deudas.
6. No preocuparse si se aburren o si los partidos no les despiertan emociones extremas: lleva tiempo volver a acostumbrarse a mirar fútbol sin apostar.

