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Energía: la crisis europea abre una «oportunidad millonaria» para la Argentina

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BRUSELAS.– La capital política de Europa, sede del engranaje que rige a 450 millones de personas, se ha convertido en el epicentro de un cambio estratégico con enormes implicancias globales. La dependencia energética, una vulnerabilidad que la Unión Europea (UE) experimentó de forma traumática, está redefiniendo sus alianzas y abriendo una ventana de oportunidad sin precedentes para la Argentina.

Periodistas de América Latina, incluyendo enviados de LA NACION que participan del programa de Diálogos Climáticos de la Unión Europea (EUCD), fueron testigos de la certeza que se repite en cada exposición: la lección aprendida sobre la dependencia de una única fuente de suministro. “Nunca es bueno depender de una sola fuente de suministro. La Unión Europea lo tuvo que aprender de mala manera hace cuatro años”, afirmó Isaac Valero, director general para la Energía de la Comisión Europea.

La referencia de Valero apuntó directamente a 2021, cuando el 45% del gas y el 26% del petróleo consumido por el bloque provenía de Rusia. La invasión a Ucrania transformó esa dependencia en una crisis de precios sin precedentes, con el gas multiplicándose casi por diez, pasando de 32 euros a 316 euros el MWh en 2022. Aunque hoy cotiza en torno a los 51 euros, un 60% más que antes del inicio del conflicto en Medio Oriente, la UE ha logrado reducir drásticamente su vulnerabilidad.

La diversificación energética es hoy un hecho consumado. Las importaciones de gas ruso cayeron al 12% y las de petróleo al 2,2%. Estados Unidos ocupó gran parte del vacío, con su participación en el gas trepando del 6% al 26% y en petróleo del 8,4% al 14,5%. América Latina también ganó terreno en crudo, con Brasil (3,5%), Guyana (3,8%) y México (2,2%) emergiendo como nuevos proveedores. La Argentina, por ahora, no figura en este esquema, pero las proyecciones indican un cambio a partir de 2027.

Otro pilar de la resiliencia europea es la reducción del consumo de fósiles, que bajó del 73% de la matriz energética en 2010 al 66% en 2024. El consumo de gas se redujo un 18% desde 2021, pasando de 408.000 millones de metros cúbicos a 337.000 millones proyectados para 2025. La UE, que importa el 100% de sus hidrocarburos, busca acelerar la transición hacia la neutralidad en emisiones para 2050, con el objetivo de que las renovables representen entre el 50% y el 60% de la matriz para 2040.

“Con líderes tan impredecibles, buscamos socios fiables y estabilidad. Nunca la relación con los países de América Latina fue tan estrecha”, dijo Valero.

La gran oportunidad argentina en energía y minerales

En este contexto, la Argentina emerge como una alternativa concreta. El país ya es exportador neto de petróleo, con una producción de 890.000 barriles diarios y una exportación de alrededor del 40% (unos 320.000 barriles por día). La infraestructura avanza con el oleoducto VMOS, que conectará Vaca Muerta con Punta Colorada, en Río Negro, permitiendo la carga de buques VLCC de hasta 2 millones de barriles y reduciendo costos logísticos. La industria apunta a exportar un millón de barriles diarios para 2028.

Sin embargo, el mayor interés europeo se concentra en el gas natural licuado (GNL). El primer contrato de venta ya se firmó con la empresa estatal alemana Securing Energy for Europe (SESE), que adquirió el 80% de la capacidad del primer buque de licuefacción que el consorcio Southern Energy (SESA) traerá al país. Este acuerdo contempla la provisión de 2 millones de toneladas anuales (MTPA) por ocho años, a partir de 2027.

Un segundo proyecto de mayor escala se gesta entre YPF y la italiana ENI, que planean la construcción de hasta tres unidades flotantes de licuefacción, con ENI como principal compradora. El CEO de ENI, Claudio Descalzi, fue explícito durante su visita a la Argentina: “Europa debe diversificar sus fuentes de abastecimiento luego de lo que ocurrió con Rusia”. Actualmente, Noruega (31%) y Estados Unidos (26%) lideran el suministro de gas a la UE.

Más allá de la energía, el posible acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea amplía las perspectivas. La Argentina podría proveer alimentos y manufacturas producidas con energía renovable, reforzando su rol en la agenda de descarbonización europea. A esto se suma la posibilidad de convertirse en proveedor de minerales críticos. En 2023, la Comisión Europea selló una alianza con Argentina sobre cadenas de valor sostenibles de materias primas como el cobre y el litio, esenciales para baterías y paneles solares. La empresa francesa Eramet ya produce litio en Salta y exporta al continente, consolidando la posición de Argentina en este nuevo mapa global.

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