Política

Estrategia electoral 2027: el «círculo rojo» y la interna de la centroderecha tensionan a Milei

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La centroderecha argentina se encuentra en un punto de inflexión de cara a las elecciones de 2027, con un debate interno que pone en jaque la estrategia del Gobierno de Javier Milei. Declaraciones de figuras clave como el exministro Guillermo Dietrich y los movimientos de Patricia Bullrich revelan las tensiones y reacomodamientos dentro del espacio ideológico, mientras el “círculo rojo” empresarial observa con atención.

Días atrás, en una reunión por Zoom con referentes del PRO, Dietrich generó revuelo al admitir un mea culpa sobre sus dichos en una entrevista televisiva. El exministro macrista había afirmado: “Si, finalmente, para que a la Argentina le vaya bien, el Pro tiene que desaparecer, creo que eso es preferible a que a la Argentina le vaya mal y el Pro exista”. Aunque parezca una obviedad desde una perspectiva republicana, la frase fue catalogada como “partidariamente incorrecta” y expuso la sensibilidad del tema dentro del macrismo y el liberalismo.

El dilema de los candidatos y el rol de Bullrich

La declaración de Dietrich puso en el centro de la escena el futuro de la centroderecha: la cantidad y calidad de candidatos que presentará en las próximas elecciones. Una parte del electorado descarta al peronismo, pero la aparición de un candidato fuerte del PRO podría restarle votos a Milei. Esta preocupación llegó al presidente Mauricio Macri de la mano del ministro Federico Sturzenegger, quien, pese a su origen en el PRO, hoy apoya a Milei: “Lo aprecio a Mauricio, pero yo creo que es el momento de Javier”, habría dicho.

En este contexto, los movimientos de Patricia Bullrich son seguidos de cerca. Convertida en una “mileísta crítica” desde hace un mes, la senadora ya realizó dos acciones para marcar distancia, captando el interés de empresarios que se han alejado del presidente. La Unión Industrial Argentina (UIA), por ejemplo, a través de su presidente Martín Rappallini, valoró la estabilidad pero enfatizó que “por sí sola no alcanza”. Bullrich mantiene un diálogo fluido con figuras como Paolo Rocca, Eduardo Eurnekian, dueños de pymes y productores agropecuarios, quienes incluso habrían manifestado apoyo económico para futuras campañas: “Por los costos de la campaña no se preocupen”, escucharon en su equipo. A pesar de esto, desde su entorno buscan mostrar públicamente que Bullrich trabaja por la reelección de Milei.

La senadora atribuye las interpretaciones a un “malentendido” del establishment económico, reiterando: “Yo no cambiaría una coma de este modelo”. No obstante, esto no le impide capitalizar sus diferencias para futuras negociaciones dentro del Gobierno. Sobre su futuro político, Bullrich descarta la Jefatura de Gobierno porteña, que considera una “aventura municipal”, y se siente más cómoda en el Senado. No descarta la vicepresidencia, pero la presidencia en 2027 es “inimaginable” en las condiciones actuales. A la pregunta sobre 2031, cuando tendría 75 años, responde recordando que Ronald Reagan asumió a esa edad.

Tensiones con La Libertad Avanza y la mirada económica

Las relaciones de Bullrich con los Milei han tenido altibajos. Si bien con Javier Milei la relación es buena, con Karina Milei se quebró luego de que desde la interna presidencial la imaginaran como candidata en la Ciudad de Buenos Aires. La propia Bullrich se anticipó a desmentir esas pretensiones. A esto se sumaron el escándalo de los viajes y propiedades del jefe de Gabinete, la exigencia pública de la declaración jurada y el posicionamiento de Bullrich sobre el pliego de la jueza Verónica Michelli.

Los libertarios han tomado nota de estas tensiones y no están en condiciones de enfrentarse con la senadora. Prueba de ello fue el encuentro que impulsó Karina Milei para reunirse y sacarse fotos, expresando: “Tenemos que hablar más”.

Parte de esto empezará a jugarse y constatarse en los próximos días, cuando el Indec difunda los datos de inflación y actividad económica.

La Casa Rosada interpreta los cuestionamientos de Milei a empresarios como Rocca o Madanes Quintanilla como una batalla contra el “círculo rojo”, donde el Presidente ve fantasmas y llega a incluir al 95% del periodismo. Con los nexos con el PRO nuevamente rotos, el Gobierno busca que el dilema de la centroderecha se resuelva con una recuperación económica significativa. Esto permitiría consolidar una imagen positiva que, según mediciones propias, ronda el 30%, aún lejos del 40% necesario para ganar en primera vuelta. Aunque el indicador comenzó a revertirse el último mes, es todavía insuficiente.

Las perspectivas económicas son clave. Milei ha aceptado comprar reservas y se ha resignado a una baja gradual del riesgo país. Un informe de Barclays, “Un despertar exportador para la Argentina”, proyecta una evolución positiva, destacando que “las cuentas externas de la Argentina fueron alguna vez una vulnerabilidad; ahora son una fuente de resiliencia”. Ejecutivos de Standard & Poors que visitaron Buenos Aires también dejaron un mensaje cauteloso pero optimista.

Sin embargo, el mercado y los inversores no son tan terminantes. La posibilidad de un espacio de ortodoxia debilitado y el regreso de una “economía delirante” asustan a algunos más que “el ataque de diez ovnis juntos”, en referencia a las declaraciones del ministro de Economía sobre la imposibilidad de que factores externos como “ni un shock externo, ni una guerra mundial ni una invasión extraterrestre” le den el triunfo a Axel Kicillof en 2027.

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