Sociedad

Día del Medio Ambiente: los argentinos quieren ser más sustentables pero no logran cambiar sus hábitos

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En el Día Mundial del Medio Ambiente, una nueva edición de la WIN Worldviews Survey, elaborada por la Worldwide Independent Network of Market Research (WIN) y la consultora argentina Voices, revela una paradoja en el comportamiento de los argentinos: un fuerte deseo de adoptar hábitos sustentables que choca con la dificultad de llevarlos a la práctica. El estudio, que encuestó a 45.000 personas en 45 países, posiciona a la Argentina en el noveno lugar global en esta brecha entre intención y acción.

La investigación subraya que el 75% de los argentinos expresa la voluntad de vivir de manera más amigable con el ambiente, pero solo una parte de ese porcentaje logra traducir esa intención en cambios concretos en su vida diaria. Esta desconexión no es exclusiva de nuestro país; naciones como Corea del Sur, Filipinas y Tailandia lideran el ranking de esta disociación.

Obstáculos para la acción sustentable

Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices, explicó a LA NACION que esta situación no debe interpretarse como falta de conciencia.

“Esto no debería leerse como hipocresía o falta de conciencia, sino como una dificultad práctica. Hay obstáculos muy concretos: el costo de los productos sustentables, la falta de infraestructura, la escasa disponibilidad de alternativas, hábitos arraigados, falta de información clara y la presión de la vida cotidiana”, señaló.

Cilley enfatizó que la intención no se transforma en conducta si las opciones sustentables son más caras, difíciles de conseguir o demandan demasiado tiempo. La especialista concluye que el desafío actual ya no es solo generar conciencia, sino «facilitar comportamientos sustentables posibles, accesibles y sostenibles».

A pesar de estas dificultades, la disposición a pagar más por productos sustentables es alta. A nivel global, el 65% de los encuestados se muestra dispuesto a hacerlo, cifra que asciende al 68% en la Argentina.

Preocupación por el cambio climático: descenso y pesimismo creciente

El estudio también arroja luz sobre la percepción del cambio climático. Aunque el 81% de los encuestados globalmente lo considera una amenaza seria para la humanidad, esta cifra representa una caída respecto al 86% registrado en 2021. En la Argentina, la preocupación también descendió del 90% en 2021 al 84% en 2026.

Según Cilley, esta moderación en la preocupación global se debe a que el fenómeno se vive y prioriza de manera local, con diferentes impactos y relaciones con los gobiernos y empresas. En Europa, por ejemplo, la agenda ambiental, aunque institucionalizada, compite con otras preocupaciones como el costo de vida o la guerra.

En el ámbito nacional, la preocupación por el ambiente, si bien sigue siendo elevada, compite con problemas más inmediatos como la inflación, los ingresos y la inseguridad.

“La agenda ambiental no desaparece, pero queda atravesada por la urgencia cotidiana”, afirmó Cilley.

Un dato preocupante es el aumento del pesimismo. A nivel global, el 42% cree que ya es demasiado tarde para frenar el cambio climático. En Argentina, esta visión es aún más marcada: el 48% considera que es irreversible, frente a un 44% que mantiene el optimismo. En 2020, el pesimismo era del 37%.

La directora de Voices atribuye este pesimismo argentino a «varias capas»: la percepción concreta de deterioro ambiental, la baja confianza en la capacidad institucional para sostener políticas de largo plazo y una crítica generalizada a las empresas por su abordaje superficial del tema.

Acción individual y responsabilidad institucional

A pesar del pesimismo, persiste un optimismo sobre la capacidad de las acciones individuales para generar cambios. El 77% de los encuestados globalmente cree que sus decisiones personales pueden mejorar el ambiente, aunque esta cifra cayó siete puntos respecto a 2025. En América Latina, la percepción es aún más fuerte, y en Argentina el 84% de la población comparte esta visión.

Cilley destaca que esta confianza en la acción personal, si bien arraigada en la tradición argentina de «resolver desde lo cotidiano», no siempre es suficiente para sostener cambios estructurales.

En cuanto a las responsabilidades, el 68% de la población mundial considera que empresas y gobiernos deben liderar la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, solo el 46% cree que los gobiernos están tomando las medidas necesarias, una cifra que retrocedió respecto de 2025. En Argentina, la desconfianza es alta: el 53% de los encuestados cree que el Gobierno no está actuando adecuadamente.

Finalmente, el 77% de las personas a nivel global percibe una intensificación de los desastres naturales debido al calentamiento global, porcentaje que se mantiene estable en Argentina en un 80%.

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