Empleo joven: un informe del CIAS revela que prefieren la formalidad y capacitarse antes que ganar más
Un informe elaborado por el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) junto a la organización Empujar reveló que el 60% de los jóvenes que viven en barrios vulnerables prefiere un trabajo formal con capacitación y acompañamiento, incluso si exige traslados de hora y media y esquemas de horarios rígidos, por encima de una opción informal que pague un 15% más y quede cerca de su casa.
El valor del crecimiento y la estabilidad laboral
El estudio se realizó sobre una muestra de 636 jóvenes de entre 18 y 26 años vinculados a programas de formación para el empleo. Los resultados buscan derribar prejuicios sobre las prioridades de los sectores vulnerables al elegir una inserción laboral. Según la investigadora Victoria Anauati (UCA/CIAS), autora del informe, las decisiones de este grupo no se explican únicamente por el nivel salarial inmediato, sino por la posibilidad de proyectar una carrera profesional.
De acuerdo con el relevamiento, cuando una propuesta combina formalidad, instancias de aprendizaje, cercanía y flexibilidad, la probabilidad de que sea elegida alcanza el 99%. En ese esquema, la capacitación funciona como un motor central capaz de hacer aceptables jornadas extensas o traslados prolongados.
«Las decisiones no se explican solo por la variable del salario. Estos jóvenes valoran la posibilidad de acceder a un empleo formal, adquirir experiencia, desarrollar habilidades y construir una trayectoria laboral», señaló Anauati.
De las changas al trabajo registrado: la historia de Cristopher
Los datos del informe reflejan vivencias como la de Cristopher Cruz, un joven de 23 años del barrio San Cayetano, en González Catán, partido de La Matanza. Tras realizar changas informales en albañilería, herrería y talleres textiles, logró ingresar a la mesa de ayuda de una empresa de servicios de información legal y financiera situada en la zona porteña de Tribunales.
Para cumplir con sus días presenciales, Cristopher enfrenta un viaje de dos horas de ida y dos de vuelta que se suman a su jornada de 9 a 18. Sin embargo, destaca el impacto positivo de su primer trabajo registrado, al que accedió tras realizar un curso de soporte técnico en la fundación Empujar.
«Algunos vecinos no me creían que trabajo desde casa dos días a la semana. Pensaban que boludeaba con la compu. Un trabajo así no es común por acá. Común es ser ayudante de albañil. Este puesto me da la oportunidad de mejorar y seguir estudiando», relató Cristopher.
La brecha de acceso y el costo de la informalidad
Pese a las aspiraciones de los jóvenes, el acceso al empleo en blanco sigue siendo restrictivo. Cifras del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA indican que solo tres de cada 100 jóvenes de hogares en situación de indigencia o extrema pobreza consiguen acceder a un empleo formal.
Desde la organización Empujar, su responsable de Desarrollo Institucional, Florencia Segal, destacó que los encuestados calculan conscientemente el valor de la formalidad. Para que un joven opte por un empleo informal por sobre uno registrado, la propuesta no declarada debe abonar, en promedio, un 29% más de salario.
«Lo más valioso que muestran estos resultados es que estos jóvenes no están pensando únicamente en resolver el presente. También están pensando en su futuro. Buscan experiencias que les permitan aprender, crecer y abrir nuevas puertas», concluyó Segal.

