Fenómeno Scaloneta: psicólogos y sociólogos analizan el impacto de la Selección como un modelo de resiliencia social
El desahogo tras el histórico triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial de 2026 dejó postales que trascienden el césped. En esquinas emblemáticas como Cabildo y Juramento en Belgrano, o en el corazón de Caseros, miles de desconocidos se fundieron en abrazos y lágrimas. Para muchos, como Carla Fernández, una madre que celebraba junto a sus hijos de 11 y 15 años, la emoción supera lo estrictamente deportivo: «Hay algo de esta selección que me conmueve», sintetizó. Este fenómeno, bautizado popularmente como la Scaloneta, activó un profundo análisis entre sociólogos, psicólogos y educadores sobre los valores colectivos que el equipo proyecta hacia una sociedad golpeada por la incertidumbre económica y la polarización política.
Lejos de ser una simple efervescencia mundialista, los especialistas coinciden en que el plantel nacional logró encarnar un modelo de funcionamiento colectivo que hoy escasea a nivel global. El equipo no solo gana partidos, sino que representa una estructura de valores que genera una adhesión identitaria inmediata, funcionando como un espejo de la «Argentina que queremos ser».
La construcción de un «nosotros» frente al individualismo
Para Martín Wainstein, sociólogo, psicólogo clínico y profesor consultor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el impacto de la Selección radica en su capacidad para representar una manera de funcionar juntos. En una época dominada por el culto a la individualidad, la visibilidad personal y el protagonismo, este plantel propone una ética de la cooperación donde cada integrante acepta un rol determinado, incluso desde el banco de suplentes.
«Durante muchos años la identidad argentina estuvo asociada a la idea de talento individual, del genio capaz de resolverlo todo. Esta selección conserva el talento, por supuesto, pero subordina todo a una organización colectiva. Es casi un cambio cultural donde el héroe ya no alcanza si no existe un sistema que lo sostenga», analiza Wainstein.
El especialista añade que, en un contexto de crisis sostenida y fragmentación social, el equipo funciona como una «experiencia reparadora» y una «meta moral» para el país. Estos remontes deportivos y la resiliencia ante la adversidad alimentan la idea colectiva de que es posible coordinar esfuerzos, confiar en el otro y salir adelante de las dificultades cotidianas.
El aula de la Scaloneta: lecciones para las nuevas generaciones
El impacto del seleccionado también se traslada al ámbito educativo y familiar. Desde el sector escolar, ya se planifica cómo capitalizar esta «maratón de emociones» para trabajar con los jóvenes en las aulas. Lelio de Crocci, coordinador de deportes del Florida Day School, describe el estado actual de la sociedad como un momento de «felicidonia», donde el desconocido se vuelve un amigo y prima la generosidad, una oportunidad ideal para fijar enseñanzas duraderas.
Por su parte, la psicóloga Eva Rotenberg, directora de la Escuela para Padres, remarca que la felicidad colectiva se vincula fuertemente con la identificación con un grupo de trabajo correcto, educado y respetuoso. «Esto vale más que el resultado final», sostiene, enfatizando la importancia de transmitir estos conceptos a los niños.
Finalmente, el psiquiatra José Abadi destaca la desmitificación del «milagro» deportivo en favor de la cultura del esfuerzo, la planificación y el entrenamiento. Abadi subraya la importancia de un liderazgo simétrico, donde el director técnico no se arroga la última palabra de manera autoritaria, sino que fomenta el debate y la valoración mutua: «No se trata de relaciones asimétricas donde hay un sometimiento, sino de valoración simétrica. Esto genera alianzas, solidaridades y empatía», concluye.

