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Épica en Atlanta: la Selección de Messi venció a Inglaterra y jugará la final del Mundial

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Cuarenta años después de la histórica jornada del 22 de junio de 1986, la historia volvió a escribirse con letras de molde. El miércoles 15 de julio de 2026 quedará grabado en la memoria colectiva del fútbol argentino tras la agónica victoria de la Selección Argentina por 2-1 sobre Inglaterra en el Atlanta Stadium, un triunfo que no solo depositó al conjunto nacional en una nueva final del mundo, sino que saldó una deuda emocional para toda una generación.

El encuentro estuvo lejos de ser un partido más. La previa, cargada de tensión geopolítica y deportiva, se materializó en el campo de juego con pierna fuerte, dramatismo y un desarrollo que obligó al equipo de Lionel Scaloni a apelar a su faceta más resiliente. La aparición de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» durante los festejos y el ensordecedor cántico «Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo» resumieron la atmósfera de un clásico que trasciende los límites de la pelota.

La mística de un equipo que sabe sufrir

El libreto del partido exigió una dosis de épica que este plantel conoce de memoria. Tras estar en desventaja hasta el minuto 84, la Selección demostró una vez más su capacidad para caminar por la cornisa sin caerse. No es una novedad para este ciclo: el equipo ya había remontado un resultado adverso en este torneo contra Egipto, donde estuvo dos goles abajo hasta el minuto 78, y volvió a repetir la hazaña ante una de las máximas potencias del fútbol mundial.

Ante el planteo de una Inglaterra que buscó refugiarse en su propio campo tras ponerse en ventaja, la Argentina redobló esfuerzos físicos y futbolísticos. Al finalizar el encuentro, el director técnico albiceleste analizó la fortaleza anímica de sus dirigidos:

«Este equipo cuando mejor juega es cuando está en dificultades. Y cuando estamos en dificultades y el rival duda un poquito, olemos sangre y vamos»

La vigencia de Lionel Messi y el desahogo de Lautaro

A sus 39 años, Lionel Messi sumó otra página dorada a su leyenda personal. Aunque no hubo una «Mano de Dios» y debió batallar constantemente contra la marca escalonada de los defensores ingleses, el capitán frotó la lámpara en el momento más caliente. A cinco minutos del final, arrastró marcas para asistir a Enzo Fernández en el gol del empate. Ya en el tiempo de descuento, lanzó un preciso centro de derecha para que Lautaro Martínez estampara el cabezazo del 2-1 definitivo, desatando la locura en Atlanta.

Con estas intervenciones, Messi acumula un registro extraordinario en esta Copa del Mundo de los Estados Unidos, sumando 8 goles y 4 asistencias. La victoria consolida el presente de una Selección que jugará su tercera final en los últimos cuatro mundiales, dándole continuidad a una racha histórica que comenzó en la Copa América de Brasil 2021 y se extendió en la Finalissima, Qatar 2022 y la Copa América 2024.

Un legado para las nuevas generaciones

Este 15 de julio representa también un hito cultural para los hinchas menores de 40 años, aquellos que crecieron viendo las hazañas de Diego Maradona en YouTube y escuchando los relatos nostálgicos de sus padres. Tras soportar la dolorosa sequía de 28 años sin títulos oficiales —interrumpida recién en 2021—, los futboleros más jóvenes finalmente tienen su propio triunfo mundialista ante el clásico rival europeo.

El pitazo final dio paso a las lágrimas de Lautaro Martínez, al desahogo de Emiliano «Dibu» Martínez y a una celebración que unió a los miles de hinchas en Norteamérica con los millones que salieron a las calles en cada rincón de la Argentina. A partir de ahora, cada argentino recordará exactamente dónde estaba y con quién vio las dos horas de tensión y gloria que consagraron la tarde de Atlanta.

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