Fan Fest de Palermo: la Selección Argentina desató un subibaja emocional que terminó en euforia
El clima festivo que anticipó el partido de la Selección Argentina en la Fan Fest de Plaza Seeber, Palermo, se disipó rápidamente. El primer gol de Egipto, a los 14 minutos del primer tiempo, silenció los bombos y los cantos de los miles de hinchas que se habían congregado para alentar. La ilusión inicial se transformó en desesperación, un sentimiento que se profundizó con el penal errado por Lionel Messi.
“Fue muy desesperante. No quería que lo metieran. Y cuando Messi erró el penal me dieron ganas de llorar”, relató un joven que asistió al evento junto a su familia, experimentando por primera vez un partido de la Selección en la plaza.
Del silencio a la explosión: la plaza al límite
La fe de los presentes se desvaneció aún más con el segundo gol de Egipto, que dejó a la plaza en un silencio sepulcral. Ya no hubo gritos de bronca ni reclamos; solo resignación. Muchos comenzaron a lamentarse, sin prever el giro drástico que tomaría el encuentro en el segundo tiempo: un verdadero subibaja emocional que los mantendría en vilo hasta el pitazo final.
Inés Umfuhrer, una jubilada de 60 años, describió el primer tiempo como “infartante”. A pesar de la desazón generalizada, ella aseguró que nunca perdió la esperanza en la remontada de la Argentina, y su convicción se materializó. El primer gol albiceleste reencendió la Fan Fest. Los hinchas saltaron de sus asientos, abrazándose con familiares, amigos y desconocidos en un estallido de alegría.
El empate, conseguido pocos minutos después por Messi, desató la locura total. La multitud estalló en gritos, coreando el nombre del capitán y entonando el clásico “Soy argentino, es un sentimiento que no puedo parar”.
Remontada épica y celebración sin fin
La remontada se consumó con el tercer gol argentino. Plaza Seeber explotó en una mezcla de llanto, abrazos y saltos interminables. La angustia inicial se transformó en euforia, desahogo y la sensación compartida de estar presenciando otro capítulo inolvidable de la Selección.
“Me volví a ilusionar. Estoy feliz”, expresó Sebastián Canavesio, de 54 años, quien vivió la hazaña junto a su familia. Para él, la clasificación a cuartos de final dejó una lección clara: “Este equipo tiene fuerza y corazón”.
Entre la multitud, también se encontraban extranjeros asombrados por la pasión argentina. Alexandra Helbing, profesora de yoga paraguaya de 49 años, visitó Buenos Aires con su familia y decidió experimentar el ambiente de la Fan Fest. “Hoy nos levantamos y dijimos: ‘Vamos al Fan Fest a ver cómo disfrutan los argentinos el fútbol’. Ustedes, en esencia, son fútbol”, comentó, destacando el clima festivo sudamericano.
Lucas Chila, un brasileño de 34 años y admirador de Messi, también eligió Plaza Seeber para ver el partido. Calificó la remontada como “muy buena y muy difícil” y se mostró sorprendido por la alegría de la gente en Buenos Aires. “La gente es muy alegre, muy contenta”, resumió antes de unirse a la multitud que abandonó la plaza cantando.
La celebración se extendió más allá del Fan Fest. Mientras los hinchas salían de Plaza Seeber, los bocinazos resonaban en Avenida del Libertador y las banderas argentinas flameaban desde las ventanillas de los autos, prolongando la fiesta.

