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Mundial: la Selección Argentina se entrena con chalecos refrigerantes para combatir el calor

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La Selección Argentina de fútbol ha incorporado una innovadora herramienta para optimizar el rendimiento de sus jugadores frente a las altas temperaturas del Mundial: los chalecos y botas refrigerantes. En la previa al crucial partido contra Egipto, los futbolistas fueron vistos utilizando estos dispositivos durante sus entrenamientos, generando curiosidad y despertando el interés sobre su funcionamiento y beneficios.

El deportólogo Jorge Franchela, en diálogo con LN+, brindó detalles sobre esta tecnología. Según explicó el especialista, los chalecos contienen geles congelables que funcionan como pequeños acumuladores de frío. «En este caso, hay unos geles que los conocemos diariamente, que tienen un envase con un gel adentro que se congela. Al apoyarlo en nuestra piel, el calor de nuestro cuerpo va hacia el gel», detalló Franchela, describiendo el mecanismo de termorregulación aplicado al cuerpo de los deportistas. Este proceso permite que el calor metabólico generado por el esfuerzo físico se disipe más rápidamente hacia el ambiente más frío que proveen los geles.

Cómo funcionan y sus ventajas para la recuperación

Franchela comparó la acción de estos chalecos con la de «una pequeña heladerita alrededor del cuerpo». Su principal función es acelerar la disipación del calor, un aspecto crítico para el organismo humano, que debe mantener su temperatura interna entre 36 y 37 grados para funcionar correctamente, independientemente de las condiciones climáticas externas. En un entorno mundialista con posibles temperaturas elevadas, esta ayuda externa es fundamental.

El uso de estos elementos facilita el esfuerzo de autorregulación del cuerpo, permitiendo una recuperación más eficiente de los jugadores de cara a los exigentes partidos del calendario. Al reducir la carga térmica sobre el organismo, se minimiza el estrés fisiológico y se acelera la vuelta a un estado óptimo para el próximo desafío.

Precauciones y supervisión médica indispensable

A pesar de sus beneficios, el deportólogo Franchela hizo hincapié en la necesidad de una estricta supervisión médica para el uso de estas terapias de frío. Comparables con las duchas heladas que emplean atletas de otras disciplinas, un cambio brusco de temperatura puede tener efectos no deseados.

«Un cambio brusco del calor al frío puede provocar un cambio de la presión arterial. Por lo tanto, estos jugadores están controlados, regulados y supervisados», enfatizó el especialista.

Franchela advirtió sobre los riesgos de un uso intuitivo sin control profesional, recordando que en medicina existe el «test de la presión de frío», que implica poner las manos en agua helada para observar la reacción coronaria. «Fijate que si es un test para ver cómo estamos del corazón, no sería bueno que lo haga uno así intuitivamente», concluyó, subrayando la importancia de que el equipo médico monitoree constantemente a los jugadores que utilizan estos chalecos refrigerantes.

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