Sociedad

Boqueteros en San Isidro: condenaron a tres de los ladrones del túnel al Banco Macro

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Tres de los delincuentes que planearon y construyeron un audaz túnel de 155 metros para robar la sucursal San Isidro del Banco Macro fueron condenados a penas de hasta tres años y cuatro meses de prisión. La sentencia, dictada por el juez Maximiliano Savarino del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°3 de San Isidro, homologa un acuerdo de juicio abreviado entre la fiscalía y las defensas.

Los condenados son Alejandro Israel Rosendo López, de 44 años y único argentino, quien recibió dos años y cinco meses de prisión, y los uruguayos Nicolás Ignacio Carpani Romero, de 35, y Carlos Andrés Cazenave Peña, de 40, ambos sentenciados a tres años y cuatro meses. Otros dos acusados, Alan Daniel Lorenzo Rodríguez y César Cazenave Peña, serán juzgados en un debate convencional por el TOC N°7 de San Isidro.

El sofisticado plan criminal

La investigación, a cargo de los fiscales Carolina Asprella y Patricio Ferrari, reveló que la banda estuvo nueve meses preparando el golpe. El objetivo era ingresar al sector de cajas de seguridad del Banco Macro, situado en Chacabuco 444, para apoderarse de dinero, joyas y objetos de valor.

El túnel comenzaba en Chacabuco 535/547, donde antes funcionó un taller mecánico, y se extendía por 155 metros a 4,35 metros de profundidad. Los delincuentes llegaron a cavar hasta cinco metros desde el cordón de la vereda hacia la entidad bancaria. La sofisticación del plan sorprendió a los investigadores: el trayecto contaba con iluminación cálida de bajo consumo y un sistema de renovación de aire con caños plásticos, conectado a un tomacorriente en la superficie.

“En Chacabuco 543 [el inmueble alquilado por la banda] se verificó la existencia de maquinaria hábil para la actividad ilícita, numerosa cantidad de bolsones conteniendo tierra, madera para la construcción de las contenciones, víveres y numerosa cantidad de colchones, zapatillas y prendas de vestir, como así también los planos, mediciones e información sensible con la que contaban los asaltantes para perfeccionar el plan que se frustró en orden a su perfeccionamiento habida cuenta de la oportuna intervención policial en tanto las maniobras en cuestión llegaron a ubicarse a menos de cinco metros del sitio donde se cobijaban las cajas de seguridad que resguardaban presuntamente sumas millonarias y pretendían ser sustraídas en las horas siguientes”, afirmaron los fiscales Ferrari y Asprella en el requerimiento de elevación a juicio.

Un repartidor frustró el robo

El descubrimiento del túnel fue fortuito y ocurrió el martes 6 de agosto de 2024. A las 8:45, el repartidor Damián Otero, al estacionar su camioneta frente a un local gastronómico en Chacabuco al 400, sintió un ruido extraño. Al mover el vehículo, descubrió una varilla de hierro que sobresalía entre los adoquines.

“Todas las tareas llevadas a cabo con fines de apoderamiento se vieron frustradas por razones ajenas a la voluntad de los imputados, desde que el 6 de agosto de 2024, promediando las 8, una persona puso en conocimiento de la entidad bancaria, y luego a la autoridad policial, haber escuchado golpes en el chasis del rodado de su propiedad, en circunstancias que se encontraba realizando reparto de mercaderías, en el local comercial Berni, ubicado al lado de la entidad bancaria, ocasión en que observó una varilla metálica emerger desde el suelo, en tanto era manipulada por parte de la banda, que se encontraba en el túnel de mención”, explicó el juez Savarino en la sentencia.

Tras el hallazgo, y al no poder retirar la varilla, los comerciantes la doblaron y el personal del banco colocó un cono de señalización. Si bien los sistemas de seguridad del banco no reportaron anomalías, se dio aviso a la comisaría 1ª de San Isidro. Un día después, la policía descubrió el túnel, pero los ladrones ya se habían fugado.

Antecedentes y el futuro de los acusados

Alejandro Israel Rosendo López fue declarado culpable de tentativa de robo agravado por su comisión en lugar poblado y en banda. No es su primera vez tras las rejas; en 2019 fue condenado por tráfico de estupefacientes, al ser sorprendido con 11 kilos de cocaína. En el caso del Banco Macro, la Justicia lo identificó como el “lanchero” que trasladaba a miembros de la banda desde y hacia Uruguay.

Los uruguayos Carpani Romero y Cazenave Peña fueron condenados como coautores de tentativa de robo agravado en concurso real con falsificación de documento público. Para ellos se formó un “incidente de extrañamiento”, una figura legal que podría permitir su expulsión de Argentina a su país de origen una vez cumplida la mitad de la pena, si no tienen otras causas pendientes.

La investigación también reveló que la banda había alquilado un local en Ituzaingó 341, frente a los Tribunales de San Isidro, donde se presume realizaron tareas de inteligencia previas al intento de robo. Aún se busca identificar a otros siete sospechosos que participaron en el plan criminal.

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