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Alerta por la ciencia: la Academia Nacional de Ciencias denuncia «vaciamiento» y «fuga de cerebros»

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La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn), una de las organizaciones científicas más prestigiosas del país, expresó su «profunda preocupación por el estado del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica». La entidad alertó sobre las recientes medidas gubernamentales que afectaron a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

En una carta abierta, publicada el 3 de julio, la academia denunció un «vaciamiento» en ambas organizaciones y una consecuente «fuga de cerebros». Galo Soler Illia, vicepresidente de la Ancefn, investigador superior del Conicet y nieto del expresidente Arturo Illia, sostuvo a LA NACION que «los científicos están un 40% por debajo de sus haberes. Los científicos no son ñoquis; son como jugadores de fútbol, que, si bien aman a su país, se pueden ir a otros lados donde les pagan mucho mejor. Lo que vemos es que nuestros científicos se están yendo».

El comunicado también manifestó inquietud por la drástica caída del presupuesto nacional destinado a la Función Ciencia y Técnica. Según datos del Presupuesto Abierto, esta función sufrió una reducción general del 49,2% en la asignación del Tesoro durante el gobierno de Javier Milei. En detalle, el presupuesto de la CNEA disminuyó un 52,1% y el del Conicet, un 40,3%.

La Ancefn enfatizó que la ciencia y la tecnología son políticas de Estado que trascienden las gestiones gubernamentales. «El deterioro de las capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación de nuestro país», señalaron las autoridades académicas.

Impacto en CNEA: contratos y proyectos estratégicos

Entre las principales preocupaciones de la Ancefn se encuentra la no renovación de 62 contratos del personal de la CNEA, una medida que generó manifestaciones y enfrentamientos entre empleados y la policía. Esta situación se dio a conocer la semana pasada, horas después de que el nuevo jefe de Gabinete, Adrián Ravier, anunciara en Casa Rosada una reducción del 57,83% en la estructura de la CNEA, pasando de 645 a 272 cargos.

Soler Illia calificó como «alarmantes» el freno a dos proyectos estratégicos: el Laboratorio de Gases de Neutrones y el primer reactor modular pequeño, CAREM. Según el vicepresidente de la Ancefn, ambos proyectos tenían un avance del 60% y 80% respectivamente. «El Gobierno está tomando a las instituciones como si fueran un almacén. No hay razones técnicas para hacer lo que hacen», denunció, vinculando estas acciones al anuncio oficial de la construcción de un reactor modular pequeño (SMR) a cargo de un grupo liderado por el iraní-estadounidense Hamid Ansari.

El químico destacó el rol asesor de la academia para los poderes provinciales y legislativo, y también para el Ejecutivo nacional. «Tenemos una decena de académicos que vienen de la Comisión de Energía Atómica. No se le preguntó a nadie sobre las medidas que impulsaron», agregó, en sintonía con las declaraciones de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (Apcnean).

Expresamos nuestro más enérgico repudio ante la decisión arbitraria de despedir al 20% del personal contratado de la CNEA, medida brutal que fue notificada de manera intempestiva tan solo un día antes de finalizar el mes de junio.

Desde la CNEA, las autoridades respondieron que «no hubo despidos de ingenieros nucleares ni de personal técnico especializado. El 100% de los desvinculados fueron ingresados en 2023 bajo la modalidad de contrato de plazo fijo (no de planta)».

La Academia Nacional de Ciencias, fundada por Sarmiento con sede en Córdoba, y la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología también emitieron comunicados en la misma línea que la Ancefn, señalando una «falta de valorización gubernamental hacia el sector». Ambas organizaciones destacaron la importancia de la CNEA, que «ha posicionado a la Argentina en un selecto grupo internacional, destacándose no solo en la generación de energía, sino también en sus aplicaciones para la salud pública. El vaciamiento de la CNEA, impulsado por salarios de indigencia, es parte del desmantelamiento general del sistema».

El Conicet y el freno a la Carrera del Investigador

Además de la situación en la CNEA, la Ancefn sumó su preocupación por el freno a los ingresos a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (Cicyt) del Conicet, que busca formar investigadores en labor científica y tecnológica. Para la academia, esta medida «interrumpe de forma abrupta más de una década de formación universitaria de alta calidad», augurando «desempleo y una grave fuga de cerebros».

En una convocatoria previa a una reunión del directorio del Conicet, se alertó sobre la intención de frenar «bajas masivas en la obra social (disfuncional desde hace 2 años) y el inminente despido de 379 personas altamente calificadas». Esta cifra se refiere a la no renovación de una prórroga para becarios posdoctorales que aguardan la efectivización de su postulación a la Cicyt 2025, un proceso que podría demorarse hasta 2028.

Voceros del Conicet afirmaron la semana pasada a LA NACION que «eso implicaría una erogación de cientos de miles de millones de pesos que el organismo no tiene presupuestados y, además, legalmente no es posible crear o prorrogar becas sin la correspondiente partida presupuestaria». No se obtuvo respuesta sobre la demora en la efectivización de los postulantes a la Cicyt.

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