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Mundial: Argentina sufrió pero eliminó a Cabo Verde y ya piensa en Egipto

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MIAMI, Estados Unidos.- La Selección Argentina de fútbol logró una trabajosa clasificación a los octavos de final del Mundial tras vencer a Cabo Verde por 3-2 en tiempo suplementario. El partido, disputado en Miami, mantuvo a la multitud de hinchas argentinos en vilo hasta el minuto 123, en un encuentro que se tornó más complejo de lo previsto.

El alivio y la emoción se apoderaron del estadio cuando el pitido final confirmó el pase a la siguiente instancia. La tensión fue una constante, especialmente después del gol de Sidny Lopes Cabral que igualó el marcador en el primer tiempo suplementario, paralizando los corazones de los presentes.

Esto es Argentina. El que no lo entiende… Es difícil. Nosotros sí, los argentinos lo vamos a entender. No hay nada fácil.

Las palabras del director técnico Lionel Scaloni al finalizar el encuentro resonaron con el sentir general: “Esto es Argentina. El que no lo entiende… Es difícil. Nosotros sí, los argentinos lo vamos a entender. No hay nada fácil”. Este sentimiento de lucha y superación rememoró los agónicos encuentros de Qatar contra Países Bajos y Francia.

Miami, una fiesta albiceleste

La presencia argentina en Miami fue abrumadora, transformando el estadio en una verdadera cancha local. Las previsiones se cumplieron: la Selección fue recibida como pocas veces en un partido mundialista, con un ambiente que solo se compara con la efervescencia de Brasil 2014.

La distancia y el costo de las entradas no disuadieron a miles de compatriotas que viajaron desde Argentina y otras partes del mundo. Un padre, llegado desde Bella Vista con sus dos hijos adolescentes, resumió el sentimiento colectivo al gritar: “Ya estoy hecho, puedo morir tranquilo”. Ahora, la procesión de hinchas se dirige a Atlanta, donde Argentina enfrentará a Egipto este martes en busca de un lugar en los cuartos de final.

Desde principios de semana, Miami se tiñó de celeste y blanco. La ciudad, hogar de la comunidad argentina más grande de Estados Unidos (estimada en 200.000 personas) y un destino turístico popular, experimentó un aluvión de visitantes. Los vuelos se multiplicaron y los paquetes turísticos registraron uno de los mayores consumos del año. Bares, restaurantes, playas y shoppings se vieron desbordados por la marea de camisetas con el número 10 de Lionel Messi.

A pesar de las altas temperaturas, que superaron los 40 grados y una humedad agobiante, los hinchas se refugiaron en los lugares con aire acondicionado hasta la hora del partido, cuando el cielo se oscureció y el calor cedió ligeramente.

Un estadio colmado y entradas codiciadas

El Hard Rock Stadium, con capacidad para 65.000 localidades, lució completo. Se estima que unos 40.000 argentinos coparon las tribunas, mientras que el resto del público se dividió entre mexicanos, estadounidenses y aficionados de otras nacionalidades, todos deseosos de ver a Messi en su posible última Copa del Mundo.

La demanda de tickets para este Mundial se disparó a medida que la Selección avanzaba. Las entradas, agotadas desde hace meses a través de FIFA, se revendieron a precios exorbitantes, oscilando entre 2000 y 5000 dólares, según la ubicación. Esta situación generó un reclamo generalizado a las autoridades de la AFA para que gestionaran nuevas entradas a precio oficial.

Incluso el presidente de la AFA, Claudio ‘Chiqui’ Tapia, reconoció que “nadie esperaba que hubiera tanta convocatoria” para el partido contra Cabo Verde y afirmó estar solicitando remanentes para que la gente pudiera acceder, aunque finalmente no aparecieron nuevas entradas a precio oficial.

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